Chilango

6 historias de terror dentro del Museo de la Caricatura

Foto: facebook.com/patrimoniovirreinalmexicano

Parece que las salas y el patio del Museo de la Caricatura albergan más que la historia de la caricatura en México. Varios de los caricaturistas y personal administrativo que han hecho de él su lugar de trabajo, han tenido experiencias paranormales.

Tal vez por ser un edificio con más de cuatro siglos de vida, las paredes crujen y el aire azota las puertas. Es por ello que han intentado encontrarle este tipo de explicaciones a los ruidos extraños.

Pero tal vez el antiguo Colegio de Cristo -como se le conocía a este edificio en Donceles 99- ha visto pasar a centenares de personas y las almas en pena de algunas de ellas se han quedado a vivir en él irremediablemente.

Aquí algunos de esos episodios por los que los actuales habitantes del museo han querido salir corriendo.

Martín, auxiliar administrativo

<<José Luis, caricaturista, puso la marcha de Bach Tocata y Fuga en re menor, dijo, para alborotar a los espíritus. Hasta le subió, y bueno, en todo el día la música se subía y se bajaba sola. También un día, al cerrar la sala principal, clarito escuché que me hicieron “tsss, tsss”. La piel se me pone chinita de acordarme>>

Guevara, caricaturista

<<La única vez que puedo asegurar que se me hizo raro, que no puedo explicar qué pasó, fue una ocasión en que estaba trabajando aquí en el patio y se fueron todos. Dándome las ocho de la noche ya me iba y, la puerta de una de las salas que ya estaba cerrada con candado, empezó a jalarse como si alguien quisiera abrirla. Pensé que era un movimiento de tierra, por la fuerza con que se movía. Corrí a ver la fuente del patio, pero el agua estaba calmada. Yo soy escéptico y me pregunté si en algún lugar había una corriente de aire pero nada. Quise grabar pero no me dio tiempo de reaccionar con el celular>>

Foto: Verónica Chávez Aldaco

Sebastián, asistente

<<Yo me encontraba en el archivo donde se guardan todas las caricaturas, es un registro de caricaturistas mexicanos y extranjeros. Estaba archivando unas caricaturas de Freyre (Rafael “La Ranita” Freyre), cuando algunas hojas que dejé sobre un montón de cajas, se cayeron. No le di importancia hasta que me puse a pensar que no había corrientes de viento ni había nadie conmigo>>

Foto: Verónica Chávez Aldaco

Jesús, mantenimiento

<<He escuchado ruidos, pero no me han espantado como tal. Aquí en el primer piso hay una sala con tapanco. Desde abajo se oía que caminaban y movían cajas, y le dije a mi compañero que subiéramos. Eran como las ocho de la mañana y no había nadie. Pero en cuanto bajábamos, se volvían a escuchar los ruidos>>

Diana, asistente

<<Iba a cerrar la puerta que da a la oficina principal. Antes de tomar las dos hojas de la puerta, ésta se cerró, se azotó. Pero no hay forma que de adentro venga aire y ya no había nadie, eran como las seis de la tarde>>

Foto: Verónica Chávez Aldaco

Quezada, caricaturista

<<He oído a un niño y a un hombre, y también he visto a una señora como de 30 años vestida de blanco. Los oímos entre ellos, que se pelean y se dicen groserías, los tres maestros de talleres de caricatura, Nacho, Guevara y algunos alumnos, los han escuchado. Otras veces se oye que caminan dentro de las salas o que jalan las puertas, como que alguien va a salir. Hace como tres semanas, salí del baño y en una de las salas alguien estaba adentro jalando durísimo la puerta, me eché a correr al patio de atrás con mis otros compañeros, les dije lo que estaba pasando y cuando regresamos ya no pasó nada>>

Foto: Verónica Chávez Aldaco

Si quieres conocerlos en persona, que te cuenten sus experiencias y vivir una tarde en el Museo de la Caricatura, te esperan de lunes a domingo de 10 a 18 horas. La entrada es un donativo por $20.

También puedes tomar una visita guiada por el caricaturista Maral, quien te explicará cada una de las salas, sábados y domingos a las 4 h, igual por una donación de $20.