Chilango

Carnal, te vamos a extrañar

El carnal Marcelo

A punto de que entregue la batuta del gobierno del Distrito Federal, una de las ciudades más caóticas y fascinantes del mundo, el carnal Marcelo es un personaje al que los capitalinos vamos a recordar por mucho tiempo por varias razones, no en balde, ya hasta existe el hashtag #MarceTeVamosaExtrañar.

Marcelo, Presidente

Así como a Miguel Mejía Barón todavía le reprochamos por no haber hecho los cambios ante Bulgaria en los octavos de final del Mundial de Estados Unidos 1994, donde fuimos eliminados en penaltys, a una gran mayoría de capitalinos nos quedará la espinita de qué habría pasado si Ebrard no hubiera cedido la candidatura al “Peje”. ¿Qué habría sucedido si Marcelo se hubiera lanzado como candidato a “la grande” como contrincante de Enrique Peña Nieto, nuestro flamante Presidente? Muchos creemos que nuestro carnal Marcelo habría tenido muchas posibilidades de ganar.

Un alcalde liberal

Como ningún otro gobernante, ni siquiera el “Peje” que se dice tan liberal, Marcelo promovió hasta convertirse en ley, el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo. Ebrard defendió esos derechos sabedor de que, como bien lo dice el refrán, que cada quien haga de su… vida… un papalote.

Un promotor de que los peatones tomen las calles

En una época tan lamentable, donde en muchas ciudades no se puede andar en la calle después de que se pone el sol, en el Distrito Federal, Ebrard ha hecho todo lo posible para que los ciudadanos tomen las avenidas y las vuelvan peatonales o las recorran en bicicleta. Aunque no faltan los malhumorados automovilistas que se quejan de esto, lo cierto es que caminar por Reforma, por Madero –que ya es totalmente peatonal-, o acudir a algún paseo ciclista con la amante, el perico, el perro, los hipsters con sus gatos, con los niños, la familia, los amigos y hasta la suegra, es una delicia que pocas ciudades podrían presumir.

Por su plan de movilidad

Otra razón por la que extrañaremos a Ebrard es por los proyectos de movilidad que echó a andar durante su gobierno. Sí, sí, sí, lo sabemos, hubo retraso en muchas de las obras, además del caos que éstas generaron, pero ¿quién que ya se haya subido a la Línea 12 del Metro puede negar que es una obra importantísima para la ciudad? ¿Quién que tenga la fortuna de poder llegar a su trabajo en Ecobici o la use incluso para ligar en sus ratos libres puede negar que es una gran idea este programa? ¿Quién que ha pagado 30 pesos por llegar hasta el Aeropuerto en Metrobús, con policía a bordo y toda la cosa, puede quejarse? Y sin querer sonar a militante de Greenpeace, además de todo, estos medios de transporte contaminan menos, o nada en el caso de las biclas, nuestro turbio cielo citadino.

Por saber manejar bien los tiempos y sus cartas

Aunque no fue un gobernante perfecto, Marcelo tuvo decisiones acertadas en momentos críticos, como cuando paralizó la vida social de la Ciudad de México, ¡del monstruo llamado Ciudad de México!, en tiempos de la influenza. También supo ser un negociador del presupuesto, como cuando le faltaban 2 mil millones de pesos para terminar la Línea 12 del Metro y el Gobierno Federal ni sus luces de querer apoyar. Entonces, el carnal Marcelo tuvo que llegar hasta el Congreso para pelear esa lanita para la obra de los capitalinos. Ya después Calderón se pararía el cuello diciendo que esta línea del Metro se construyó con billetes de la federación, en fin, cosas de políticos.