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Los 70 años del Estadio Azul

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No tiene estacionamiento, no lo han arreglado en años y está en medio de una caótica zona residencial y de oficinas; sin embargo, es un lugar entrañable para millones de chilangos: el Estadio Azul.

Con capacidad para unos 35 mil espectadores, este inmueble que originalmente era conocido como Estadio Olímpico de Ciudad de los Deportes, está a punto de cumplir 70 años, pero posiblemente será demolido en 2018 para construir en ese valioso terreno oootro centro comercial, de esos que llenan los chilangos todos los fines de semana aunque ya haya demasiados.

Es el estadio más antiguo de la Ciudad de México y de todos los equipos que juegan en el campeonato mexicano de futbol (la LigaMX), y su origen tiene que ver con el futbol americano, una ladrillera, la expansión de la capital después de la Revolución y de un gran proyecto que resultó un fracaso económico. Veamos un poco de su historia.

El origen: ‘La Ciudad de los Deportes’

A inicios de la década de los 40, Neguib Simón Jalife, un empresario yucateco de origen libanés que se dedicaba a fabricar navajas de rasurar y focos, y que además había trabajado de cerca en el gobierno de Yucatán (estado por el cual también fue diputado y senador), emprendió un proyecto en el entonces Distrito Federal que bautizó como “Ciudad de los Deportes”.

Este ambicioso lugar tendría canchas de tenis y frontón, albercas, un boliche, auditorios y hasta una zona comercial y residencial, pero sus obras magnas serían la plaza de toros más grande del mundo y un moderno estadio que ya no tendría tribunas de madera, como los que existían en ese entonces.

El proyecto se construiría en los terrenos que hasta los años 20 había ocupado la Compañía Ladrillera de la Nochebuena, pegaditos a las lejanas tierras del pueblo de Mixcoac y que era una zona que estaba creciendo rápidamente debido a que la gente pudiente ya no quería vivir en el Centro.

Ese nuevo desarrollo se localizaría muy cerquita de otra avenida que empezaba a crecer para comunicar al Centro con el sur de la Ciudad de México: Insurgentes. Además, estaba limitada por lo que hoy es San Antonio, Holbein y Pensilvania.

En 1946, se inauguraron la Monumental Plaza de Toros México y el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes, además de que se había avanzado en la construcción de un boliche (donde hoy hay una sucursal de Superama) y de un estacionamiento (en donde hoy está una tienda Suburbia); sin embargo, ahogado en deudas y en medio de otros problemas, Jalife tuvo que vender estos inmuebles a otro empresario, Moisés Cosío, abuelo del propietario actual, que es un importante empresario hotelero.

Este estadio está en el hoyo

Para construir el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes y la Monumental Plaza de Toros México se aprovecharon dos grandes hoyos que ya estaban en el suelo.

Tanto el ruedo de la plaza como la cancha del estadio se encuentran varios metros abajo del nivel de la calle, y eso se debe a que ambos inmuebles se levantaron sobre los hoyos que dejó la Ladrillera de la Nochebuena, la cual realizaba profundas excavaciones para obtener arcilla, parte de su materia prima.

El nombre de “olímpico” nada tenía que ver con los Juegos Olímpicos, ya que en ese entonces nadie imaginaba que México sería sede de ese gran evento internacional (lo cuál sí sucedió en 1968). Después, hubo una moda de llamar “olímpico” a cualquier estadio chafa que tuviera alrededor una pista para correr, lo cual tampoco estaba previsto en este inmueble, así que más bien fue una ocurrencia para señalar que era un estadio muy moderno y funcional.

Casa del futbol americano

En los 40, el deporte masivo que empezaba a llamar la atención en la Ciudad de México era el futbol americano, por lo que el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes fue diseñado para que su cancha fuera un emparrillado.

De hecho, se inauguró el 6 de octubre de 1946 con un partido de futbol americano entre los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México y Aguiluchos del Heroico Colegio Militar, en el cual los azul y oro se impusieron 16-14.

Aunque el primer partido de futbol (“soccer”, como le llaman los gringos y las mamás nice) de ese estadio se llevó a cabo tres meses después de su inauguración, el deporte principal que se presentaba ahí era el futbol americano.

En los años 50, con la inauguración del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, se realizaron menos juegos de futbol americano en Ciudad de los Deportes, que solía servir de casa para el Instituto Politécnico Nacional; después se realizaron mucho menos, debido a diversos factores que iban desde la prohibición de parte de las autoridades capitalinas hasta el crecimiento de la popularidad del “balompié”.  

Es más, el primer partido de la NFL fuera de Estados Unidos tuvo lugar en este estadio, cuando los Saints de Nueva Orleans se enfrentaron a las Eagles de Filadelfia el 5 de agosto de 1978 (ganó Nueva Orleans 14-7).

En los 80 se realizaron ahí algunos partidos y finales de las ligas estudiantiles de futbol americano, hasta que, en 1990, se llevó a cabo el último jugo de este deporte, cuando los Pumas se impusieron 27-23 a los Burros Blancos del Poli. En 1991, ya no quisieron “prestar” el estadio a la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano y dijo adiós a este deporte para siempre.

El inevitable futbol

El primer partido de futbol en el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes se llevó a cabo en enero de 1947 entre el Veracruz y el club argentino Racing de Avellaneda.

Posteriormente, ahí jugaron como local el Atlante y el América, pero se mudaron a Ciudad Universitaria durante la primera mita de los 50 (sí: ¡el América jugaba de local en CU!). Cuidad de los Deportes también fue casa del Necaxa durante algún tiempo.

En los 60, con la inauguración del Estadio Azteca y una especie de prohibición del futbol americano en el DF, el estadio de Ciudad de los Deportes se usó muy poco durante varios años hasta que, en 1983, el Atlante abandonó el “Coloso de Santa Úrsula” para mudarse a este inmueble de la colonia Nochebuena (colonia que debe su nombre a la ladrillera que se encontraba en ese lugar).

Fue entonces cuando cambió su nombre a “Estadio Azulgrana”, que son los colores del Atlante, uno de los equipos de más tradición en México; para que fuera funcional, se le tuvieron que hacer algunas adecuaciones, como el retiro de las torres de iluminación, las cuales se encontraban prácticamente a un par de metros de la línea de saque de banda.

En 1983, cuando México fue candidato para organizar por segunda vez una Copa del Mundo (la cuál se llevó a cabo en 1986), este estadio fue considerado como sede, pero finalmente no lo seleccionaron.

El Atalante permaneció ahí hasta 1996, sólo con una pausa en 1989 cuando se fue a jugar a Querétaro… y a Segunda División. Después de jugar unos años en el Azteca, regresó a este lugar entre 2000 y 2002, pero ahora se llamaba “Estadio Azul”, debido a que desde el 10 de agosto de 1996, se convirtió en la casa del Cruz Azul.

Los cementeros han jugado varios juegos de final de ida y vuelta en este estadio, pero nunca se han coronado campeones en su cancha.

Este estadio también fue casa de la Selección Mexicana durante la segunda fase de la eliminatoria del Mundial de Estados Unidos 94, cuando el Director Técnico era el argentino César Luis Menotti, y el Tri tuvo que salir del Estadio Azteca debido a un conflicto que se traía Televisa con los directivos de la Federación Mexicana de Futbol.

Otros grandes eventos

En el Estadio Azul, donde también se cuenta que hay fantasmas, se han realizado otros eventos, como un memorable concierto de Juan Gabriel en 1989.

De hecho, cada año, ahí se realizan grandes festivales musicales y artísticos organizados por la cementera propietaria del equipo que lleva casi dos décadas sin ser campeón, a los que asisten madres, niños o albañiles, dependiendo de la fecha que se esté festejando.

Un momento curioso se vivió en 2011, cuando la panista Josefina Vázquez Mota inició en el Estadio Azul su campaña presidencial en un accidentado evento en el que los acarreados que llenaban las tribunas se retiraron antes de que llegara la candidata, ya que llevaba un buen rato de retraso.

Aquí también se filmaron escenas de futbol americano de varias películas de la Época de Oro del Cine Mexicano, como “Juventud sin Dios” con Joaquín Cordero; y hasta capítulos de telenovelas.

Pues toda esta historia de 70 años terminará en un tiempo más, pero el Cruz Azul todavía tendrá un par de torneos para poder ser campeón en este histórico pasto. A ver si lo logra.

¿Qué recuerdo tienes del Estadio Azul?

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