Chilango

Health freaks del mal

Especial

Sí, es bueno intentar mantenerse saludables, pero hay gente que llega a extremos que caen en lo nefasto. ¿Cómo ubicar a un health freak? Viendo si padece estos síntomas. OJO: Unos cuantos no están mal, pero cuando todos aplican es que ya hay algo obsesivo.

Exagerado a más no poder 

No entendemos qué pasa con los health freaks que disfrutan de presumir a toda costa su gran disciplina. “¿No fuiste a hacer ejercicio porque te torciste el pie? Yo siempre voy al gimnasio aunque esté al borde de la muerte” o “No faltaría a la clase de yoga ni aunque me amenazaran con una pistola”. Siempre encontrarán una forma de hacerte ver que eso de la fuerza de voluntad nunca será lo tuyo.  

Si no lo puede pronunciar, no lo come

¿Cuántas veces lo hemos leído? Varios sistemas de dieta se oponen a los conservadores, por lo que castigan toda clase de comidas cuyos ingredientes suenan más a laboratorio que a granja. Lo entendemos. Sin embargo, hay extremos. El adicto a la salud no sólo no los come, sino que critica a los demás por sus gustos culinarios que “parecen casi radioactivos”.

Toma cosas raras 

Un tip básico para reconocer que alguien es un health freak consiste en fijarse en lo que toma: licuado de proteínas, concentrado de aloe vera, agua con clorofila, y toda clase de agüitas bizarras que parecen recién salidas del desagüe más cercano (recordemos que es de saludables consumir cosas locales). Y encima tienen el descaro de decir que es delicioso, mientras nos invitan a probar aquel menjurje asqueroso. 

Obsesionado con lo orgánico 

Hasta para las frutas y verduras tenían que salir especialitos. Todo adicto a la salud sabe que si la comida fue cultivada con pesticidas y demás cosas dañinas, el resultado puede ser cancerígeno, malo para el planeta, dañino para el karma, malo para la economía global, peligroso para el comercio… En fin, las razones con las que se justifican son miles. Y, sí, probablemente tengan razón, pero sabes que hay algo mal en tu vida cuando prefieres no comer si el alimento en cuestión no es orgánico.

Por alguna razón, ama todos los alimentos con nombres raros…

… Lo que resulta un poco irónico tomando en cuenta los nombres de los químicos de la comida (pero, bueno, ya dejamos claro que esa clase de cosas nunca pasarán por la mente ni por la boca de un health freak). Los nombres raros se limitan a ejercicio y a ingredientes naturales. Que no te sorprenda ver a uno de estos personajes ir por una hamburguesa de quinoa después de ir a su clase de tai chi o su sesión de reiki. 

Arruina las fiestas

Tíiiiipico: tienes la fiesta del siglo y se te ocurre invitar a tu atlético amigo. ¿Su respuesta? “Ay, gracias, pero no puedo salir hasta después del maratón de 40 kilómetros que correré el próximo mes. Tengo que cuidarme”. Aguafiestas. Y lo peor es que no sólo es un maratón, se inscriben absolutamente en todos los que encuentren. Total, es una oportunidad más para correr y poder presumirlo más tarde. Si este es tu caso, es hora de conseguirte nuevos amigos, de preferencia gorditos y sin preocupaciones.

Está dispuesto a  todo con tal de hacer ejercicio

No importa si tiene que levantarse a las 5 de la mañana, o dormirse a las 3 de la mañana, hace lo que sea con tal de tener tiempo de ejercitar sus músculos. Así como a nosotros nos dan ganas de morir cada vez que madrugamos, ellos están al borde del suicidio si no consiguen darse tiempo para hacer ejercicio. Sus “5 minutos más” nunca son para echar la siesta, sino para levantar pesas. 

Se saben todos los tips

No importa si tu problema es bajar de peso, desintoxicarte, tener gripe, aumentar tu masa muscular, mejorar tu rendimiento, dormir mejor, o cualquier mafufada que se te ocurra padecer, tu amigo siempre tendrá toda una colección de dietas, rutinas y remedios que van desde lo casero hasta lo sofisticado. ¿Lo malo? Al menor síntoma, ya te infestan de posibles soluciones. ¡Auxilio!