Chilango

¿El GPS de nuestros sueños?

Especial

El día que compraste tu Yi-Pi-Es (por sus siglas en espanglish), o sea tu sistema de navegación satelital (iletrado), sentiste como si Pedro abriera las puertas del cielo para darte la bienvenida. Pensaste en todo el tiempo, dinero, gasolina y corajes que te ahorrarías, alardeaste sobre cuánto te la pelarían los “asentamientos vehiculares” citadinos, te imaginaste manejando un Bentley rojo descapotable, con el aire despeinándote y cinco chicas/caballeros musculosos celebrando tu amor por la velocidad. Te equivocaste. Todo sigue siendo igual, más bien peor, de hecho extrañas el Guía Roji y te sigues preguntando en qué maldito momento decidiste tirar el tuyo a la basura.

Durante uno de nuestros odiados trayectos por Constituyentes decidimos que por qué en lugar de picarnos los ojos entre un “enfrenón” y otro, mientras miramos al frente con nuestra cara de hongo, no nos poníamos a armar la nota del lunes: Las cosas que más odiamos del GPS. Van.

No conoce atajos

¿Han escuchado la frase “desmadre funcional”? Así son las vialidades del DF. Y eso lo tendrían que entender estas herramientas satelitales, que aparentemente no alcanzan a registrar otra cosa que no sean vías rápidas y “avenidas importantes”. ¿Por qué no tienen idea de lo que significa la palabra “atajo”? Evitarían horas de sudor y calvicies crónicas, estamos seguros. Por eso, sería mejor que le agregaran una risa sarcástica a su sistema, así el día en que gracias a tu GPS termines estacionado en Viaducto en domingo a las 5 de la tarde y le pidas otra opción para salir de ahí ya (“por favor, que ya no puedo con este retortijón de intestinos”), te lanzaría un simpático: “Ha, ha”.  

Nelson Ha, ha (Especial)

¿Por qué hablan así?, ¿quién lo decidió?

Cortar las sílabas de una palabra nunca había sido tan desesperante. Entendemos que entre más lento hable alguien más oportunidad le da de hilar las palabras y no decir alguna tontería, pero a) un GPS no tiene cerebro y b) entre más lento lo diga mayor será la ocasión de que te pierdas, te pases, te choquen… Tal vez deberían agregarle una palabra bonita: “Estás a una calle de tu destino, corazón”, o un regaño en el que el aparatito te echaría la culpa de que te hayas pasado (¡obvio!), seguro lo han pensado y lo evitan porque saben que terminarías aventándolo por la ventana.

¿Por qué me metes en un sentido contrario?

Según tenemos entendido, las máquinas fueron creadas para facilitar la vida del hombre, no para accidentarlo. Bueno, sí, tienen razón, idealmente, quisimos decir: “en teoría”. El punto es que los GPS nos han llevado a situaciones extremas en las que casi nos hemos estampado con un tráiler rojo de doble semiremolque cuando nos dice que podemos girar a la derecha, en una calle en sentido contrario (o qué tal una vuelta evidentemente prohibida). Por suerte seguimos vivitos y coleando.  

Tardan horas en generar tu ubicación

Estás perdido. Tomas tu GPS, lo prendes, hay una cuchilla, dos direcciones que te llevan a lugares totalmente diferentes, traes toda la flotilla de autobuses atrás y quieres preguntarle a tu GPS cuál es el camino que te llevará a tu destino. La escena te muestra sudando, ignorando el claxon de los choferes, con las manos sudorosas mientras oprimes el botón de encendido: el GPS no prende, tarda, cuando lo hace tocas las cruces para activar la onda dactilar, esperas, te ubica, escribes la dirección, el autocorrector la cambia, supone que estás en un lugar lejano de Sinaloa. Todo mal.    

No saben de distancias

Estás a 100 metros de tu destino pero ellos te dicen que estás a 400, la situación es que ya te pasaste, y la única forma de regresar es agarrando el retorno, dejar de ver al frente, ir checando el nombre de las calles y arriesgarte a volver a hacerlo mal. ¿Quién dijo que el GPS iba a hacer tu vida más fácil? 

No están actualizados

Resulta que hoy despertaste, te bañaste, vestiste, desayunaste, tomaste las llaves de tu auto, lo encendiste y te dirigiste a la dirección de la “cita importante” que tenías agendada, saliste con tiempo, conoces las sorpresas que esta ciudad te tiene preparadas. Tomaste tu GPS porque no tienes idea de cómo llegar a Periférico y Eje 8. Después de unos cuantos minutos tienes la ruta, vas a mitad de camino y ¡pum! caes en una avenida llena de baches, y no sólo eso te topas con una nueva obra y una manifestación interminable. Por eso confiamos más en Waze.

Los peligros de ser ubicado en el mapa en segundos

Recién nos enteramos de que un colombiano cachó a su esposa en un motel, poniéndole el cuerno con otro hombre, el jefe de ella, debido a que siguió su rastro vía el GPS en su móvil. El esposo ya se las olía así que le regaló el aparatito justo para espiarla, total que los agarró con las manos en la masa y le quitó a la susodicha el regalo soplón, además de joyas, un arma y dinero. La maldición nuestra de las nuevas tecnologías.

Sí, ya sabemos que los GPS más actuales no tienen tanta bronca, pero eso no quita el punto de que son desquiciantes.