Chilango

Cinco regaladores mal plan

Especial

Todos lo hemos vivido: el momento del regalo que promete mucho y al abrirlo es decepcionante. Ya sea la caja perfectamente envuelta de parte de los abuelos, la bolsa de esa marca especial por parte de los amigos o aquella creativa sorpresa que tu pareja preparó con tanto amor, pero ¿has pensado que tú también podrías ser un pésimo regalador? Sobre advertencia no hay engaño:

Aquí cinco cosas que debes evitar:

1.  El cuarto temático: es un predilecto de los noviecitos. Uno, (usualmente la novia) se mete al cuarto del otro para adornarlo con su tema de preferencia. Las opciones van desde decoraciones que simulan el cielo hasta pósters de Star Wars para los más geeks, desde la carta que felicita dos meses de relación (¡60 días con esa cursi!) hasta el peluche que adorna la cama. ¡Evítalo! Lo peor es que la relación termina y ¿tienes idea del lugar al que va a parar esa inversión?

2.  Regalo del acomplejado: es difícil detectarlo porque siempre se disfraza en una elegante caja. Se recibe con emoción y sin saber cómo agradecer tal extravagancia, anticipada por el logo de una marca conocida y con mucha reputación; sin embargo, después, envuelta en papel de china, se encuentra una enorme decepción. Entre los favoritos destacan las t-shirts blancas que dicen Chanel o Dior y que evidentemente vinieron gratis con el perfume… tu festejo fue la ocasión perfecta de deshacerse de eso que no le quedó a la gente.

3.  La sorpresa Burundis: favor de evitar regalos cuyos protagonistas parezcan emoticones de word art iluminados con crayolas. Los regalos burundis son de una literalidad insultante (me traes rayado, dice en la portada, y al darle vuelta el mono descerebrado raya algo y un montón de monos coloridos bailan mostrando su enorme dentadura). Y lo peor ¿de veras crees unos personajes físicamente espantosos pueden alegrar a alguien?

4.  Los post-its: lo único que revela un acto como el llenar cualquier espacio de post-its (porque antes era el auto pero ahora hasta las oficinas de los cumpleañeros) es que el autor de la sorpresa no tiene nada mejor que hacer. El escribir “te amo”, “te quiero”, “felicidades” y “ vales 1000” en 15 idiomas con cuatro diferentes colores de post-its no es romántico ni original: es triste y vergonzoso para quien tiene que quedarse en ese espacio. Y ¿saben qué es lo peor La tediosa labor de quitar cada papelito y pensar qué hacer con él.

5.  Regalo del codo: usualmente se llena una linda caja o un cofre con papelitos y dulces; cuando se otorga el obsequio se debe decir “lo más bonito está hasta el fondo”. El ingenuo emocionado buscará ignorando todas las decoraciones, y advertencias, de arriba. Al no encontrar nada vaciará la caja para descubrir que en la parte de abajo hay un espejo, una cartera imitación piel o algo equivalente (en precio). Dos palabras: pinche codo.