Reseña: A los Ojos

Franco vuelve a poner su mirada en problemáticas sociales

VÍA(Enviado)
Especial

A sólo 5 días de haber terminado su rodaje, vimos “A los ojos”, la nueva película de Michel Franco (“Después de Lucía”, “Daniel y Ana”), quien de nuevo nos movió el tapete en pleno Festival Internacional de Cine de Morelia.

En esta ocasión, una vez más el director pone el dedo en las temáticas sociales y en las relaciones entre familiares. Ya lo hizo con el crimen y la relación entre hermanos en “Daniel y Ana”; continuó con el abuso escolar y la relación entre padre e hija en “Después de Lucía”; y ahora en “A los ojos”, Michel habla del abandono social de los jóvenes de la calle, de la carencia de una cultura de donación de órganos y de la relación entre una madre y su hijo, sólo que esta vez hay una gran diferencia: codirigió esta película con su hermana, Victoria, dando origen a una especie de “docudrama” muy interesante.

“A los ojos” cuenta la historia de una trabajadora social o educadora de calle que además es madre de un niño con un padecimiento visual que poco a poco le está quitando la vista. En sus recorridos conoce a un joven indigente con el que entabla una estrecha relación mientras sufre un calvario para obtener atención médica para su hijo, que eventualmente necesitará dos trasplantes de córneas.

La participación de Victoria Franco en el filme es esencial para conformar las particularidades de esta producción, pues se encargó de sus partes de documental. En “A los ojos” vemos escenas donde la actriz que encarna a la madre, Mónica del Carmen, recorre la Ciudad de México y platica con auténticos jóvenes y niños en situación de calle; en otras, vemos cómo ellos se drogan o juegan; también platican de sus preocupaciones, de sus enfermedades y de su futuro.

Es en esta labor donde ella conoce a Benjamín Espinoza, el pordiosero real que aceptó participar en la película como “actor”, aunque el director nos dijo en la conferencia de prensa del FICM11 que no fue contratado propiamente ni recibió pago alguno, y que muchos de sus diálogos fueron improvisados. Así, lo que oirás en esta película son diálogos auténticos, donde él habla de su situación de calle, sus adicciones y sus esperanzas.

Para poder dar un mejor tratamiento a este tipo de temas, los Franco se asesoraron con Casa Alianza, una de las instituciones de asistencia más renombradas del país que sustentó los dos años de investigaciones que hay detrás de la cinta. Así, las escenas donde aparecen niños de la calle son reales, sin guion de ningún tipo, y en general la película se fue improvisando a lo largo del rodaje, incluso en las partes que fueron actuadas.

La naturaleza de esta producción obligó a los Franco a presentar una combinación de estilos que, gracias al trabajo de edición y de comunicación entre los hermanos, resulta en una película uniforme, reflexiva y desgarradora, sobre todo en cierto giro de tuerca impactante que replantea la relación entre los tres personajes principales.

Las tomas son en su mayoría contemplativas, la cámara fija y los cortes largos; el diálogo es el necesario, te hace ser testigo en lugar de un simple espectador. Uno esperaba que al ser Mónica del Carmen la única actriz profesional que participa en la película, su presencia destacaría de las de los demás protagonistas, desbalanceando el trabajo del reparto, pero no es así en lo absoluto: la actriz no sólo se mimetizó entre los niños de la calle, sino que imprime a su papel de madre desesperada una tensión realista. A su par, el niño que representa a su hijo goza de una excelente dirección.

Lo que más sorprende de la cinta es la maestría con la que los directores lograron mezclar tan sutilmente las partes de documental con las de drama, jamás se nota que haya una distinción entre ambas, ni siquiera cuando se revela el tremendo giro de tuerca en la segunda mitad de la cinta. Todo transcurre muy fluidamente.

“A los ojos” es una película muy distinta a “Después de Lucía” y “Daniel y Ana”, pero conserva el atrevimiento, frescura, innovación y buen trabajo de Michel Franco, en esta ocasión de la mano de su hermana. Va a resultar interesante saber si en el futuro continúa haciendo ejercicios similares (de combinar documental con drama) o no, y si otros cineastas se inspiran en esta técnica para lograr trabajos tan afortunados como éste.