Al otro lado del corazón
Por Héctor Martínez
Nicole Kidman es indudablemente un imán de taquilla y JohnCameron Mitchell, el director de Al otro lado del corazón, lo sabe. Por eso no extraña quedespués de sus últimas producciones haya optado por dirigir este drama sobre lasimplicaciones del luto, aunque no pareciera lo más natural para su carrera, después de sus últimas cintas. Sinembargo, con un aval como Kidman, el proyecto no puede ser sino exitoso entérminos comerciales.
En honor a la verdad, Kidman tiene en esta cinta, otra vez,una actuación notable, pues el personaje de una mujer amargada por la muerte desu hijo le llega en un momento donde su calidad histriónica viene con el avalde su última nominación al Oscar. Y el tema, como sea, es de fácil asimilaciónporque un accidente estúpido ocasionado por un adolescente es muy cercano al modusvivendi de la sociedad actual.
El problema con Al otro lado del corazón es que su argumento es tan mundano que es fáciladivinar que lo que se busca es la sordidez y el efectismo en muchas escenas yes ahí donde los efectos hacen su parte. Con personajes concebidos para llevara la compasión, parece que el único objetivo es buscar una catársis directa. Comosea, la película tiene momentos bien logrados y una base que al menos permitepensar que tendrá una buena recepción del público, sobre todo a la luz de un final en donde todo mundo encuentra la liberación después del estrujante argumento en donde la culpa tiene un lugar preponderante, basado en una obra ganadora del Pulitzer David Lindsay-Abaire, quien también adaptó el guión.