Para Andonella (Andrea Arsuaga Alfaro, Ciudad de México, 1991) existe un antes y un después de Instagram, ya que su cuenta personal se convirtió en una galería de dibujo. Esta historia es similar a la de muchas otras ilustradoras, que gracias a las redes sociales visibilizaron su trabajo y que lograra ser admirado, querido, compartido y cotizado.

Junto con Plaqueta, escritora y periodista, hizo los libros #AmigaDateCuenta, el cual ha sido editado también en otros países de habla hispana, y el tomo 1 de #TuBarrioTeRespalda, una tarea titánica que resume miles de años de historia de las mujeres con memes y dibujitos, y que tiene aún pendiente el tomo 2.

Este 2023, Andonella cumple 10 años de vivir de la ilustración y de compartir con sus fans cientos de dibujos de perritos, morras chingonas, crítica social y mucho humor.

¿Cómo te desarrollaste en el dibujo y la ilustración?

Como cualquier persona de niña, me gustaba dibujar, pero siento que en la vida pasa algo —porque la sociedad es una mierda— que te hace creer que tus dibujos son horribles. Mi mamá es pintora y, aunque no me motivaba a dibujar, nunca se metía conmigo, me dejaba ser muy libre. Siempre dibujé para pasármela bien, pero jamás pensé que tuviera talento.

Hasta la preparatoria me empecé a dar cuenta de que sí me gustaba más que a mis compañeros, pero yo tenía la concepción de que el “buen dibujo” era el dibujo hiperrealista; me clavé en dibujar así y lo sufría más que lo disfrutaba.

Fue hasta la universidad, cuando estudié medios digitales, que encontré lo que me gustaba hacer. Tuve clases con Bef de narrativa gráfica y ahí encontré un trazo que realmente fue lo que yo quería transmitir.

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Cortesía Andonella

¿Cómo afectó el feminismo a tu obra?

El dibujo para mí es algo autobiográfico, terapéutico; dibujo tanto las cosas que me dan risa como las que me enojan o me dan tristeza. Hubo un momento en que empecé a leer más sobre el feminismo, a cuestionarme muchísimas cosas y se me destapó el tercer ojo para ver todas esas violencias que había vivido desde adolescente, y lo que habían pasado mis amigas, mis tías, mi mamá. Ahí supe que tenía que hablar más de esto.

¿Existe un “algo” en tu vida que haya cambiado tu forma de dibujar?

En 2016 entré a trabajar a Pictoline, fui la primera damita que entró ahí. Llevé temas de menstruación, también el de una marcha contra “los porkys” en España y se publicó. Ahí me di cuenta de que estaba bien chido usar la ilustración para transmitir estos mensajes.

Explorar con distintos medios y materiales me ha hecho cambiar también. Aventarme a hacer ilustración digital, murales, ahora estoy próxima a aprender a tatuar.

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Cortesía Andonella

¿Qué tan difícil y diferente es pasar de la ilustración al stand-up?

Yo en realidad hago drag king, y el diseño de los personajes tiene mucho que ver con cómo hago personajes dibujando. Mi personaje de El Casper tiene todo un universo gráfico, su desarrollo lo he hecho escribiendo su historia y dibujándola. El humor gráfico y el de cabaret o stand-up tiene un mismo punto de donde nace: la crítica y abordar temas complicados mediante la risa.

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Cortesía Andonella

¿Algo que casi nadie sabe sobre ti?

Soy muy buena haciendo globoflexia y tengo una colección de juguetes con mi mamá que se llama “Los que no debieron nacer”, porque son juguetes feos, pero que amo con toda mi alma.

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