Refrescante como su nombre lo indica. Este sitio es cool en más de un sentido.
El alma de este diminuto bar de paso son sus bartenders: amigables, dicharacheros y divertidos, le ponen onda a la preparación tanto de mojitos y caipiriñas (que son un éxito en su hora 2x1) como de martinis y hasta de long islands (peligrosÃsimos). ¿Música? La que pidas, o la del bebensal que haya prestado su iPod esa tarde. Tiene buenas chapatas, ensaladas, tablas botaneras y quesitos.