Top 5: ¡tragos retro!

Échate unos jaiboles

VÍARuy Feben
Lugares para recordar los viejos tiempos

La Historia todavía no logra descifrar las razones que llevaron a nuestros ancestros a beber mezclas que, en algunos casos, tenían nombres muy extraños, y que, en todos, consistían en combinaciones que ahora nos resultan casi escalofriantes. Son nombres y mezclas que hoy hemos olvidado y que, por el bien de la propia raza humana, deberíamos recuperar. O qué, ¿apoco no estaría increíble echarse un “jaibolito”, como la abuela? ¿No sería híper cool poder prepararle a tu chica o chico un “bloody mary”? ¡Mira que ya con tener los nombres escritos, esta página tiene más estilo! Así que no se diga más: a continuación siete tragos que te harán regresar en el tiempo, y pasarla bomba con tus cuates. Van:

 

Jaibol. El que la abuela tanto te recrimina cuando hueles a alcohol: “¿ya otra vez te echaste tus jaiboles?”. Para que no te agarre en curva (y en una de esas hasta le llegues con uno preparado), te diremos que el jaibol (high ball, pues), es, en realidad, cualquier trago preparado en un vaso jaibolero (el larguito ése, ya sabes cuál), que lleve una parte de alcohol y otra de refresco burbujeante. Sin embargo, jaiboles clásicos son dos: la cuba y el whiskey con soda. De todos modos, hoy se acepta que jaibol (o “pelotazo”, como lo llaman en España) es cualquier trago, digamos, para chupar en serio. Así que, básicamente, te puedes echar un jaibolito, literalmente, en cualquier lado. Lo propio es que te lo eches en un lugar donde esté bien servido… como en el Big Red por ejemplo.

Cuba libre. Es el nombre original de lo que hoy se llama sólo “cuba”, con una diferencia fundamental: la cuba libre llevaba ron, refresco de cola, y limón. Y, sí: es un trago que hace alusión a la revolución cubana. Parte del chiste de la cuba es el ambiente en el que te la tomas: entre amigos, risa y risa, albureando o gastando la broma, pasándola bien. Y, para eso, un lugar como la Cantina Nuevo León es ideal.

Medias de seda. Sí: es como trago de tía quedada, pero igual, si lo preparas bien, te remitirás directo a 1978. Se mezclan 5 partes de tequila, por 6 de leche condensada (sí) y una de granadina, con hielos, en una licuadora. Cuando termines lo cuelas, lo sirves en un vaso jaibolero y listo: un hechizo para conquistar sexys mujeres con experiencia. La medis de seda son ideales para tomarse en un bar con luz tenue, jazzecito… el New Orleans de Av. Revolución, es un gran lugar para hacerlo.

Bloody Mary. El nombre de la bebida viene de una reina sanguinaria; se suele tomar por la mañana y, dicen, es aún más milagrosa que una chela con clamato (¿qué tal eso?). En una coctelera pon hielo granizado. Añade onza y media de vodka y tres de jugo de tomate. Luego va el jugo de medio limón, salsa tabasco e inglesa, sal y pimienta. Se agita bien 30 segundos, se cuela, y voilá: un vaso escarchado después, tendrás un bloody mary como los buenos. Lo mejor será echártelo en algún lugar donde puedas encontrar también otros medios para evadir la cruda… ¿Cómo te suena Fisher‘s?

Ruso negro. No es el primo güero del charro. Es vodka, en dos partes, licor de café, en una, y hielo. Se mezcla y tienes una bomba de alcohol, eslava y de color chistoso, toda para ti. Acá la onda es tomarlo un poco como si fuera un café, en una terracilla… ¿qué tal en la terracilla del Condesa DF?

Manhattan. Como los que Bart preparaba con tal maestría para los gangsters. ¿Y cómo va? Bueno: dos partes de whiskey, una de vermú, dos gotas de angostura (ese amargo ingrediente) y una aceituna. Se sirve en copa coctelera y ya está: un manhattan. Si quieres tomarte uno, busca un lugar sofisticado pero discreto, divertido pero tranquilo, con buena música pero sin extravagancias… algo como Bengala

París de noche. Créenos: suena mucho más complicado de lo que es. En un vaso jaibolero, va cognac y refresco de cola. Sí, como cuba, un poco más dulce. E, igual que la cuba, la puedes mediar con agua mineral. ¿EL lugar para tomarlo? Donde sea que haya cuates y fiesta. Por ejemplo, en el Cielo de Cortés. 

 

Ahí algunos tragos de la vieja escuela que, sin duda, te traerán de regreso el glamour de los tiempos en que se acostumbraban tomar. ¿Tú te acuerdas de otros?