Añejos

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Tequila
1800-
Una marca que no sólo se preocupa por la calidad del tequila, si no por
la imagen del envase según el mercado al que va dirigido. Hace un año lanzaron
una edición limitada con envases con diseños artísticos de autor, se hizo una
serie de eventos y exposiciones. Así que no sólo se involucran en la cultura
del licor, sino en el arte. Es importante mencionar que han sido reconocidos
con el premio de la Diosa Mayahuel por ser el mejor añejo de ese año (2009), un
premio que demuestra la calidad del producto
. En su sabor se distinguen los
toques de agave e invaden las notas alemendradas y de vainilla, haciéndolo un
tequila adecuado para ser tomado en las rocas, o dejarlo enfriar por unos
minutos para tomarlo solo y frío.

Jimador
Añejo-
Seguramente ya te habías preguntado el por qué del nombre Jimador y la
respuesta es sencilla, el jimador es el campesino que a simple vista selecciona
el agave listo y maduro. Después que corta las pencas de la planta para separar
la piña y empiece el proceso de elaboración del tequila
(a esto se le llama
jimar). Se añeja en barricas de roble blanco o encino por un año, y se
recomienda tomarse en copas coñaqueras para que se pueda apreciar el cuerpo y
el lagrimeo (la caida de las gotas) del tequila. El sabor no es complicado,
aunque predomina el sabor a madera vieja, este se complementa con tonos de
acaramelados que lo hacen adhoc para los invitados después de una comida. 

Gran
Centenario-
El tequila que probablemente toma tu abuelito. El sabor es fuerte
caracteristico de fanáticos de tequilas añejos y maderosos. Considerado un
tequila Premium por ser elaborado con agaves de diez años de maduración, por
ser añejado mínimo año y medio en barricas semi quemadas que le dan un toque
tostado y fuerte al sabor. En el aroma y el sabor predomina la madera quemada
en la que se siente la extensa temporalidad de añejamiento. Esto le da un toque
que a pocos les gusta. El sabor al final es muy seco, se sienten la extensa
temporalidad de añejamiento en barricas de madera. El aroma y el sabor a madera
es pronunciado. Si prefieres los tequilas suaves, ligeros y frescos, este no es
el tuyo.
Pero si eres clavado y sabes distinguir los distintos elementos que
hacen de un tequila uno Premium, arriésgate a catar un Gran Centenario Añejo.

El Charro-
Para celebrar a México que mejor que con El Charro. Ha sido galardonado como el
tequila añejo con mejor sabor por el International Taste and Quality Institute.

Otro de los tequilas de calidad Premium que podemos presumir de tierras
aztecas. A diferencia de los demás tequilitas que hemos mencionado, este se
añeja en barricas de roble francés por dos años. Para que te des una idea,
mientras más tiempo se añeja un tequila en barricas de madera, el sabor que
agarra el tequila es como de madera vieja, más amargo.  A pesar de la intensidad de este sabor
que predomina en el paladar y en la parte inferior de la lengua, se
complementan con toques almendrados. Por eso debe de tomarse poco a poco y que
el licor recorra toda la boca poco a poco.

Embajador
Supreme-
Una joya en el mercado tequilero. En otras partes del mundo se compra
arriba de los $1,500. Su elaboración es artesanal. Se cuece el agave para
convertir los carbohidratos en azúcares, en hornos de adobe. Lo destilan dos
veces y el añejo, reposa por tres años en barricas de roble cubiertas de
azúcar caramelizada para que a pesar del sabor fuerte a madera
, se sientan el
sabor dulce y natural del agave. La botella tiene un diseño delicado y
elegante, con un logo que hace referencia a la era prehispánica de donde sale
la leyenda de "La Diosa de Mayahuel", nombre adoptado por el concurso al mejor
tequila. Si buscas regalar algo, no la pienses dos veces, regala un Tequila
Embajador Supreme.

Corralejo- La botella tiene un diseño increíblemente atractivo, tanto que podría servir
como decoración del bar de tu casa. El color rojo de la botella tiene un
sentido patriota, hace referencia a la "prosperidad de México".
Una vez
servido, el aroma del tequila se caracteriza por los tonos ahumados. Y es que
las barricas en las que reposan por un año, son quemadas con el propósito de
darle este olor y sabor. Experto catadores distinguen toques a cardomomo,
acaramelados y a pera. En un paladar normal, el sabor a madera quemada
predomina.