¡A toda madre!
Mayo 2012
No. 102
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¿Cómo lo hago?
Sostén el pene dentro de la boca y cierra los labios sacando todo el aire; presiónalo con la lengua hacia el paladar -como cuando te chupas el dedo-. Mientras haces esto, mueve la lengua arriba y abajo del frenillo, como dándole masaje.
¿Por qué jala?
Porque sentirá una presión deliciosa y no sabrá qué lo prende más... si la imagen de verte entregada(o) a él o las sensaciones de ensueño.
Dato a tomar en cuenta.
Cuidado con la succión... ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. El justo medio siempre es lo mejor.
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