Momento de fantasear

 
No importa si eres hombre o mujer, la calentura –a veces– no entiende razones y nuestro cuerpo menos. No importa si yo quiero ir lento y ver qué onda con mi vida y la suya, antes de pasar a la acción. A mi pasión eso le vale un reverendo sorbete. Mi cuerpo sólo sabe que esa persona le encanta, lo ve o se acuerda de él y reacciona.
Y es que, ¿cómo no? Imagínate –por un momento– que conoces a alguien guapo(a) y con cuerpazo, deportista, todo(a) sano(a)… en fin, como sea que te vuelva loca(o) alguien. No puedes ir en contra de los deseos de tu cuerpo,
entonces… ¿qué te queda? ¡Exacto! Fantasear… he ahí al respuesta.
La pregunta que –acto seguido– surge es, cómo. Muy fácil: dale rienda suelta a tu imaginación. Fantasear no cuesta NADA y sí nos ayuda a sacar toda esa energía, esa pasión que tenemos ahí acumulada. No le tengas miedo a la fantasía, no importa qué sea lo que te imagines, está chido… créeme. Puedes fantasear con infinidad de posibilidades y –seguramente– si en algún momento llegas a la acción con la persona que te gusta, no tendrá nada que ver con todo lo que te has venido imaginando. Así que, no te preocupes, esto es sólo para tranquilizar tus ansias de pasión.
En ocasiones nos asustamos de nuestra intensidad. ¿Cómo me puede gustar tanto –físicamente– alguien que apenas conozco? La respuesta no la tengo, sólo sé que –en ocasiones– así sucede. Y la idea está en dejar que fluya, no importa qué pase con el o la susodicha en cuestión, esto tiene que ver con uno. Así que piérdele el miedo a tu pensamiento obsesivo –es parte del show– y déjalo entrar… aliméntalo, siéntelo y fantasea con él.
Una forma de sacar esa energía es masturbándote. Cierra los ojos, trae su imagen a tu mente y siéntete director de cine porno… deja que lleguen las imágenes a tu cabeza. Imagina todo lo que le harías o lo que te gustaría que te hicieran. Tal vez, te imaginas teniendo relaciones de perrito, con nalgadas y toda la cosa… sólo déjate sentir. Toca tu cuerpo como si fuera él quien te toca, imagina que son sus manos las que te recorren, que son sus labios lo que te besan cada centímetro de piel y que es su olor el que se impregna en tu piel.
Abraza la incertidumbre de no saber qué va a pasar, date chance de sentirla, pero mientras… dale rienda suelta a tu fantasía y tranquiliza tu ímpetu pasional.