Sushi, rollos, tepanyaki, entre otras ricas variedades de comida fusión japonesa-internacional, representan la botana más sofisticada para el chisme perfecto.
Da miedo pensar que el bar está mejor que el restaurante. Cuidado, porque si te aventuras a venir sin reservación, un solo trago no te bastará para apreciar el bar que a tantos encanta y quizá te olvides del hambre para decidir hacerle la competencia a La Chupitos. Mejor ni te piques y deja que tu mesero te lleve a las parrillas del lugar. Es divertido ver cómo las mesas se convierten en el miercolitos –o cualquier otro dÃa de la semana, pero en diminutivo– de señoras o niñas bien que van con un solo objetivo: el chisme. Y de chismes a puntos de vista, altos ejecutivos invierten largas horas para cerrar acuerdos o pasar el rato. El concepto proviene de la misma cadena del Suntory, sólo que éste está adaptado a las caracterÃsticas de Santa Fe: es sofisticado y vanguardista. Sobresalen las parrillas en desniveles y los enormes extractores que por la noche iluminan el restaurante con sus diferentes gamas de colores. Puedes venir a cualquier hora, siempre está lleno. ¿Estás listo para ordenar? Todo es bueno, es cosa de que pidas lo que más te haga ojitos. Para empezar con el pie derecho, el niké yaga manjyu –puré de papa envuelto en rib-eye con salsa teriyaki– es ideal para abrir el apetito, con sus pequeñas pero precisas porciones. La salsa dulce ameniza la sazón de la carne y armoniza perfectamente con lo semi salado del puré. Lo más rico es cuando al morderlo sale el relleno de papa… no sabes qué bien lo absorbe tu paladar, para luego degustar la tierna rebanada de rib-eye. Otro de los platillos más pedidos es el hifukidori de pollo frito en aceite de chile de árbol. Su presentación lo dice todo: un enorme bowl repleto de chiles con trozos de pollo y un par de papas cambray. Es como tratar de encontrar una aguja en un pajar: hay que escarbar y escarbar para llegar al pollo. Éste viene un poco dulce por la salsa teriyaki, y picosito por el chile de árbol. Y hablando de picoso, el rollo spicy tuna es ideal para compartir. Sobresale por su ligero sabor a picante y las delgadas láminas de almendra que cubren finamente el rollo. Buena combinación entre lo crujiente de la almendra y lo blando del arroz. La especialidad del lugar es el tepanyaki con cualquier tipo de carne. Entretente un rato viendo a tu cocinero partir finamente cada ingrediente: un poco de brócoli, calabaza, cebolla morada y germinado de soya, todas sin pasarse de su punto: tronaditas. Acompáñalas con salsa de cacahuate para darle un poco de sazón. Al principio te dará un sabor dulce-espeso, al final un poco agrio. La carta de postres es muy selecta y cuenta con ingredientes tÃpicos de esta cocina. El mejor es el brûlée de tres variedades: ajonjolÃ, té verde y jengibre, sabores exóticos para sustituir los condimentos de la comida. RÃete un poco de los meseros, a quienes medio se les brincan las cabras. Puede que te sirvan platillos para luego quitártelos. Nada más no te emociones pensando que es cortesÃa de la casa. Fuera de eso, la atención del personal siempre está pendiente de tu mesa y tiene buenas opciones para sugerir. Cuando tengas ganas de una buena plática sin tener que ser interrumpido por la formalidad de los platillos, el Shu es un buen centro de reunión: chic, cool y con buena comida. Nada más ve precavido con un cambio de ropa extra, porque luego de comer junto a una parrilla, apestarás no sólo tu ropa, si no la de quien se te ponga al lado.