Larga espera por una mesa en esta marisquería, pero sin duda valdrá la pena por rico y barato.
En esta marisquería lo primero que te llamará la atención es que verás mas gente afuera que adentro, con su numerito en mano, esperando pacientemente una mesa libre mientras pude ver varios lugares vacíos en el restaurante de al lado. ¿Existe un mejor indicador para saber que aquí comerás bien y barato?
Aguardas más o menos media hora y luego gritan tu número. Corres como loco en busca de una mesa. Ya instalado pides una cerveza oscura de balón, riquísima y un cóctel campechano para empezar. Son ostiones y calamares servidos en su copa, con salsa de tomate, cilantro y aguacate. Los ostiones están súper frescos, jugosos y suaves. Combinan perfectamente con la salsa, aunque, si es la primera vez que los pruebas, quizá te llame la atención su consistencia babosa. También puedes pedir unos calamares al ajillo o un pulpo a la diabla. El pulpo es muy tierno, fresco y bien cocido. Viene servido con arroz y cubierto de una salsa (extremadamente picosa) que baña todo el plato. Toma en cuenta que necesitarás pan o más cerveza para aguantar el picor.
Quizá lo más importante del lugar sea la confianza que inspira de estar consumiendo productos frescos. Además, el ambiente es bueno, relajado, y de la cocina se puede decir que es buena.
De postre (si aún puedes, ya que las porciones son bastante abundantes) tienen flan o algún pay, aunque a estas alturas probablemente sientas remordimiento de seguir en la mesa, al ver que afuera hay gente esperando (como tú un poco antes) a que desalojes la mesa. De manera que el relajo postcomida, tal vez termines por hacerlo en otro lado. Sin duda, un lugar para volver y recomendar.