Cocina del mar contemporánea y altos estándares de servicio bajo el nombre del chef Michael Mina.
Sutilezas, esa es la clave: un par de privados (para ocho o diez personas) con estaciones para Ipod que personalizan el playlist de tu evento; platos de madre perla alineados según el número de comensales como un ligero aviso de que la especialidad de la casa es la cocina del mar; pequeñas mesas para colocar bolsas de compras, flores frescas, algunos cojines, madera y en la puerta un discreto letrero en letras negras: Nemi (que significa, dar vida en náhuatl), el nuevo restaurante del chef Michael Mina en México.
El concepto:La idea del lugar es vivir una “experiencia†completa y «de primer nivel». Lo completo se entiende al momento de elegir entre dos, y únicas, opciones: un menú de degustación con siete tiempos (las porciones son más pequeñas) o un menú “pre-fix†de tres (nosotros, como de costumbre, llegamos a poner el desorden; sólo para probar la flexibilidad del servicio, aunque admitimos que en este caso, es mucho mejor seguir las reglas del juego).
El servicio: Funciona como relojito. Los meseros se sincronizan para que los platos lleguen al mismo tiempo a todos los comensales, rondan y “te enrollan†a tal punto, que es prácticamente imposible resistirse a sus sugerencias (una copita de vino, un cóctel).
La comida: la mayorÃa de los platos tienen un ingrediente escondido que te sorprende en la lengua: como la menta del carpaccio de Kobe, el habanero de la tártara de atún o la espuma de cardamomo que acompaña el pastel de tres leches. Los platillos “marca†del lugar, te explican, son los trÃos: que son tres diferentes versiones de un mismo ingrediente.
Como principio, el chef de casa, Gonzalo Rivera, te envÃa una cortesÃa; en este caso un callo de hacha, carnoso y apenas sellado por los bordes, con un toquecito de limón, caviar Sevruga y un toque de salsa de calabaza Kabocha y otra salsa de trufa negra.
Si te gustan los platos frÃos hay una tártara de atún: que se prepara con trozos más grandes del atún y se mezcla con la yema de un huevo de codorniz, el habanero y aceite de ajonjolÃ. O el carpaccio de carne Kobe, carne delgada, acompañada con algo fresco como las perlas de pepino y rodajas de echalotte.
Al final, prohibido desairar el postre: unos buñuelos de vainilla esponjositos y azucarados con helado de flan, puré de mango caramelizado y salsa tamarindo.Â