Esta es una experiencia gastronómica que se debe vivir. Un templo para expandir los sentidos. Comer en Jaso implica dedicarle tiempo y dinero a una vivencia totalmente nueva.
Los detalles se encuentran en todo, incluyendo el impecable servicio.
La comida del chef Jared Raendon seduce por su sencillez, buena preparación y cuidado en la búsqueda de los sabores más puros. Platos de ingeniosa preparación que uno tras otro sorprenden y complacen.
El menú de degustación incluye, un número de tiempos determinado sólo por el apetito del comensal. Su cocina, de estilo americano contemporáneo, utiliza para acompañar purés con innovadores mezclas de sabores. Es memorable el pequeño trozo de foie gras con una cocción impecable. Luego de unos seis o siete platos, el último regularmente de cordero, comienza el desfile de despedida. Al menos tres postres preparados por la joven y talentosa chef Sonia Arias que demuestran la pasión y maestrÃa que dedica a su trabajo.
Una rica preparación en torno a la manzana se queda en la memoria. Invariablemente cierra con una canasta de madalenas recién horneadas que obligan a pecar a glotones y melindrosos. Sonia y Jaered estudiaron en el prestigioso Culinary Institute of America y llegaron a México hace poco más de un año para establecer Jaso, desde entonces, poco a poco y con una polÃtica de cero publicidad, se han ido aclientando solamente con la gente que de verdad disfruta este tipo de experiencias.
No hay letrero, no hay anuncios luminosos. Un espacio que por su belleza podrÃa pasar por galerÃa, se antoja para vivirse paso a paso, un y otra vez.