| El TajÃn |
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Por:
staff chilango
Sabores mexicanos que harán que olvides por un momento lo problemática que es la ciudad en que vives
Desde hace 14 años, la chef Alicia Giornella ha provocado que muchos de los visitantes de este lugar, ubicado al fondo del Centro Veracruzano de Coyoacán, se vuelvan adictos. Si eres novato en El TajÃn pide mesa en terraza. No te preocupes por el sol o el frÃo, los domos que lo cubren logran que te sientes en el jardÃn sin realmente estarlo; aunque la parte de adentro también es muy cómoda. Los techos altos y espacios grandes hacen que el ruido no moleste y se pueda disfrutar la tranquila música de fondo. En lo que decides qué ordenar te llevarán una cazuelita que parece de juguete; en realidad es un tamal que, en su diminuto tamaño, esconde todo el sabor de la masa y el mole. Las entradas son muy variadas y cualquiera es una muy buena opción. Hay para todos los gustos: desde tacos de chilorio hasta platanitos rellenos. Las porciones son medianas, pero cuidado de pedir con los ojos, porque te dará remordimiento cuando ya no te quepa nada y te sentirás mal por no poder probar alguno de los postres. Los platos no varÃan mucho, pero regularmente hay nuevas creaciones o platillos de temporada. La ensalada de higos con queso de cabra es en realidad una balada de sabores: lechugas de todo tipo que combinan perfecto con lo dulce del higo, lo ácido del queso y la consistencia de la manzana seca en trozos, todo unido por el sabor agridulce del aderezo de miel, aceite de oliva y ajo. Si luego de pedir tu entrada no te has decidido por el plato fuerte, apúrate, porque tardan bastante. Además, si tu mesero no está a la vista e intentas llamar a otro a quien no le corresponde esa mesa, puede que se haga de la vista gorda. La selección de vinos es bastante buena y existe la opción de copeo, que es una ventaja, ya que en realidad se trata de una botellita individual, asà que no tendrás que conformarte con el que tengan abierto en ese momento, como acostumbran hacer en muchos restaurantes. El chamorro pibil es muy recomendable. La carne se deshace en la boca y tiene la cantidad perfecta de achiote para dar un color que no parece signo de radioactividad y un sabor fenomenal. Y para cerrar con broche de oro, unas guayabas rellenas de crema de guanábana, aunque la verdad es que el relleno no sabe mucho a esta fruta. A pesar de que la chef ya no es la que cocina, ha enseñado muy bien a sus discÃpulas. Además, todo aquel que lo desee puede aprender de ella, ya que publicó, junto con su esposo Giorgio De Angeli, el libro Larousse de la Cocina Mexicana. Por si fuera poco, este restaurante es también el Centro de Estudios de la Cocina Mexicana y sede de la asociación Internacional Slow Food. |
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El día 16 de marzo de 2008 a las 17:15 2008-03-16 17:15:06