Por:
Alejandro Zárate
Un restaurante familiar que es la delicia diaria para muchos que buscan calidad y precio.
Cuando se habla de restaurantes con comida corrida, el Belmontillo se lleva las palmas en sabor, calidad, precio y apapacho.
Entre dos y cuatro de la tarde es necesario esperar afuera a que una mesa se desocupe.
Es tan sabrosa la comida y tan familiar el trato que la gente lo siente como propio. Los personajes son tan frecuentes que se podrÃa escribir una novela corta sólo de la hora de la comida. Desde la señora mayor que invariablemente asiste con o sin la compañÃa de su hijo, hasta el niño de carriola que no perdona su sopita de pollo.
Todos son procurados por el equipo de meseras que rápidamente reorganiza, con nuevos cubiertos y jarra de agua de frutas, las mesas que se desocupan para la siguiente ronda de comensales.
Aunque hay un menú diario de precio fijo, existe una completa carta donde destaca las buenas porciones. Las enchiladas con mole gratinadas o sencillas y la tampiqueña son de lo mejor. También hay tacos dorados y milanesa de pollo.
El secreto de todos los platos es el sabor casero que a todos gusta y a convertido a esta esquina en una extensión de casa.
El menú diario cuesta $45, los viernes existe una opción con pescado ligeramente más cara.