Es un clásico diner de los 50, con rockola, malteadas, y cómodos booths.
Hasta hace un par de años, era el afterhours condechi por excelencia. Ideal para el ligue, foro para DJ’s y escenario de reventón leve, terminó por ser vÃctima de su propio éxito: se desgastó y cayó en la irrelevancia.
A últimas fechas, sin embargo, ha recuperado fuerza por una razón muy sencilla: independientemente de su función afterhours tiene un concepto perfectamente definido: es el tÃpico diner gringo cincuentero, con todo y booths color vino, fotos de estrellas de Hollywood en las paredes y fuente de sodas.
La comida es ideal para cuando se ha decidido mandar al diablo la dieta y darse un pequeño festÃn de grasas saturadas (de vez en cuando no hace daño). La carta es variada y ofrece todas las opciones que habrÃa que esperar en un buen diner. Hay que pedir la Barracuda especial, una hamburguesa nada tÃmida que sabe a puritita nostalgia. Las alitas de pollo son picositas y muy recomendables, aunque ya que estamos en éstas, más vale pedir un Súper Mix (que agrega cáscaras de papa y aros de cebolla). Los postres (en tamaño y contenido) son un auténtico coctel de comfort food. Especialmente recomendable resulta el Mr. Peanut (brownie con helado de vainilla, hot fudge y salsa de peanut butter). ¡Vivan las calorÃas!