No es necesario bucear hacia las costas del este de Estados Unidos y Ensenada para disfrutar la delicada carne que esconde este crustáceo.
En algunos restaurantes de la ciudad, es común verlas flotando —con cara de no me comas— en las peceras, sobre todo en estas fechas que la temporada de pesca —profesional y amateur— causó revuelo en las Costas de Florida.
Para comerla, con la receta tradicional y la cocción exacta el Brássica la contempla en su menú como un estelar, la sirven pochada con mantequilla y risotto.Â
En las alturas del restaurante Bellini, le agregan una salsa ligera de queso, no muy exagerada para que el sabor de la carne —bastante delicado— no se pierda entre los condimentos.
Otros expertos en pocharla son los cocineros del restaurante The Palm; para animarse a pedirla hay que llegar con el estómago vacÃo; pues son casi casi tres libras de carne. Lo mejor de este platillo es que puede comerse con las manos sin ser “mal vistoâ€, un agasajo.
Si la buscas a la mexicana también la encuentras en las sucursales de Boca del RÃo. Si su aspecto no te agrada, prueba con versiones alternativas como el risotto con salsa de langosta de L´OsterÃa del Becco o la crema estilo capuccino —con trozos del crustáceo— del Rosato.
Y ya siendo honestos, todos sabemos que se trata de un plato nada económico, pero es un lujo por el que cada peso vale la pena. El precio varÃa con el tamaño, entre los $480 y los $1,500 pero siempre hay que considerar que es un platillo digno de compartirse.
¿Se te antojo?
El día 31 de julio de 2007 a las 19:54 2007-07-31 19:54:16