
Avenida De La Paz 40-200
Entre Insurgentes y Revolución
Col. San Angel
Tel. 5616 2288
Lo que antes era Le Petit Cluny decidió separarse de la familia y mudarse unas cuantas puertas para ser lo que ahora conocemos como Trattoria della Casa Nuova. Al parecer, esta emancipación le ha servido para dar un mejor servicio y ofrecer mejor calidad en los alimentos. Los dueños y encargados del menú y las recetas siguen siendo Sergio Roterman y Adriana Casanova.
Al llegar a esta linda plaza, de las múltiples que hay en Avenida de la Paz, destaca del lado izquierdo el restaurante. Pero aunque lo veas desde la calle la entrada no es fácil de identificar. Una vez que la encuentras pensarás que te equivocaste, porque de pronto te das cuenta de que estás en una pequeña tienda delicatessen, percibiendo un exquisito olor a pan recién hecho y con un mostrador de charcutería fina frente a ti (hasta Mónica Patiño compra el pan ahí). Pero sigue tu instinto y sube las escaleras del fondo.
El recibimiento es en extremo cordial. Durante el camino a tu mesa, entre murales romanos y cubistas, todos los empleados (que por cierto están muy bien vestidos), y me refiero a absolutamente todos: meseros, hostess, gerente y garroteros te saludarán como si fueras cliente frecuente.
Ya en tu mesa te llevarán la carta, que parece más un espectacular del periférico. Es tan grande que resulta un poco estorbosa, pero tan específica que no tendrás que preguntar cómo es el platillo que se te antojó.
Para compartir, inicia con el antipasto de la casa: un exquisito plato de quesos, carnes frías, aceitunas, anchoas y guarniciones de tomate con unos deliciosos panes de sabores.
A veces se les olvida llevarte los platos individuales, pero está tan rica esta entrada que no esperarás a que te los lleven para empezar a comer.
Las sugerencias cambian continuamente dependiendo de la temporada del año. Si algo te llamó la atención pídelo, no sabes si la próxima vez que vayas aún esté.
Las ensaladas las hay grandes y chicas, aunque nunca notarás la diferencia entre unas y otras.
De tomar hay gran una variedad de vinos, de donde destacan los italianos y, curiosamente, tienen cervezas de las dos casas más importantes de México.
Si prefieres algo para ti solo, el filetto con ravioli o el salmón mar’e monte seguramente cumplirá con tus expectativas. El primero son finos medallones de filete en el punto exacto en que los pediste. Vienen bañados en salsa de oporto sobre ravioles rellenos de papa que, si los comes intercalados, son una tierna y jugosa combinación entre lo dulce y cremoso de la salsa, y lo suave y salado de los ravioles.
Por su parte, el salmón, servido en un plato hondo y bañado en salsa de jitomate, tiene tanta que hasta una cuchara te dan por si te lo quieres comer como sopa. Desde que te lo llevan a la mesa, el olor te transporta a la orilla de la playa. El tomate destaca en el primer bocado, pero el salmón sale a relucir a los pocos segundos y te ofrece ese clásico sabor mar.
Los postres son una obra de arte. Hay de todos los tamaños, así que si sólo vas a pedir para no perdértelos es mejor que preguntes cuál se adecua a tu antojo.
Los frittelle son unos pequeños buñuelos triangulares rellenos de nata suave, casi crema, ideales para acompañarlos con café. La tartaleta de frutas mixtas es pequeña, pero con el plato adornado con chocolate, frutas frescas, jarabe de frambuesa y crema, la hace ver tan importante y rica que casi en dos bocados te la terminas.
Al salir volverás a pasar por la tienda delicatessen y verás algunas cosas que acabas de saborear arriba… seguro saldrás con algo.
En cuanto a la relación entre calidad y precio puede parecer un poco elevado, pero en verdad lo vale.