
Colima 166
Col. Roma Norte
Tel. 5533 7804
Atención |   | |
Calidad |   | |
Ambiente |   |
Rosetta es de esos lugares que por su discreción puede pasar desapercibido para un peatón irregular de la colonia Roma. No hay ventanas para asomarse al comedor, sino una gran puerta de madera que comunica con el exterior. Una vez adentro la cosa cambia por completo: en la recepción hay elementos (como canastas de berenjenas, pan horneado) que te van anunciando cómo sera la comida: casera, sencilla, cuidadosa de las materias primas.
El interior lo reafirma: hay unas cuantas mesas en el que fue el patio de una vieja casa, con detalles vegetales y un techo altísimo, iluminación con velitas y mobiliario que parece cuidadosamente avejentado. Inmediatamente después de que te acomodas llegan los meseros para ofrecer un aperitivo o la carta de vino (en la que tienen opciones italianas o mexicanas como el Alatriste).
Luego viene la chef, Elena Reygadas, a presentarse y preguntar si es necesaria alguna sugerencia del menú, que es breve y bastante inclinado a las especialidades italianas. Luego, corre a la cocina porque "le gusta tener todo bajo control"; aunque promete regresar antes del postre.
Antes de que la primera entrada aterrice llegan al centro unas foccacias y aceite de oliva. Luego viene un plato de carpaccio de pulpo servido sobre una cama de aceite virgen y la ensalada de ejotitos, lechugas mixtas y habas. La ensalada es deliciosa: las verduras están al punto y los ejotes combinan bien con las habas. La presentación de los platos la verdad es que no enamora, pero el sazón, sí.
Para lo que sigue, hay dos opciones: irse por las pastas o saltarse el tiempo para probar alguno de los platillos con carne. Nosotros recomendamos el risotto en salsa de vino tinto y ricotta salado o los ravioles rellenos de espinaca: son abundantes en relleno, grandes y delgados. Lo que sí no te recomendamos es pedir el vino Casa Madero, shiraz, que es muy bueno pero que opaca un poco el sabor de platillos con sabores sutiles como la pasta. Pídelo, sólo si ordenarás un platillo con carne.
Ya para dar el gran final, la chef regresa para preguntar si todo estuvo bien con los platos; luego sugiere los postres y el cafecito o un digestivo. Nosotros nos quedamos con los plátanos con chocolate y crema.
El lugar es perfecto para los días en que buscas, cocina auténtica, sin mucha sofisticación, un poco de privacidad y tranquilidad en medio del caos. También aplica para una cena en pareja
Lo más visto
Lo más comentado
Los más weberos