
Anatole France 100
Col. Polanco Chapultepec
Tel. 3300 3999
Las historias y personajes de la cultura mexicana que inspiran a Martha Ortiz se traducen en platos llenos de colorido y estética. La experiencia comienza con las aguas frescas (que van de la horchata milagrosa a la jamaica con pétalos de rosa) y termina con un carrusel (literal, como los de feria) de petit fours con dulces tradicionales. Un imperdible: la crema de ejotes con vainilla de Papantla.
Juzgar a Dulce Patria no ha sido fácil. No es Águila y Sol –el anterior restaurante de Martha Ortiz Chapa– pero se parece demasiado a él; sus presentaciones –tan intensas– remiten a otro tiempo (¿2002?). Comer ahí es un poco como comer en una polaroid. Juzgado fuera de contexto, Dulce Patria es muy correcto: las elecciones de interiores son arriesgadas, como asomándose en el cantil de lo kitsch –sillas negras, apuntes dorados–; el servicio es puntual, riguroso; los cocteles y aguas frescas, encantadores; algunos platos –como el caldo de pollo verde, el flan de coco–, perfectos. Juzgado en su contexto –Distrito Federal, 2011–, es una anacrónica novedad.
Platillos probados: estrella de atún con serpentina de verduras; cebiche con zapote negro; quesadillas multicolor; consomé verde esmeralda; crema de ejotes con vainilla de Papantla; ramillete de flor de calabaza en crema; carnitas con salsa de pipicha; chocolate de tablilla al fuego; flan de leche de coco con piña; esquimos contemporáneos; pastel de elote.
• Alimentos: $650
• Vino: La Borde Vielle, $98 (copa), $628 (botella)
• Cerveza nacional: $42
• Agua/coctel: raspado de grosella, $45; Chamuco (coctel con mezcal), $46