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40 años de El Bajío

Una historia sabrosa

29 de octubre de 2012
Por    Mariana Camacho

Es un lunes por la tarde y El Bajío ya está vestido con los colores de la ofrenda de día de muertos. Son las dos y media y no cabe un alfiler. Entre el barullo y los ruidos de la cocina está Carmen Ramírez, conocida como "Titita", vestida de blanco y sonriente, recibiendo a todos los invitados.

Entre mezcal, vino y cerveza, Titita sirvió los platillos más representativos del restaurante, para celebrar el cumpleaños número 40 de El Bajío, lo hizo junto con los empleados que la han acompañado desde el inicio, como Pablo Solorio en el comedor y Sandra Olvera en la cocina.

El primer plato fue un ceviche, luego un trío de sopas (un chileatole verde, un chilapachole de jaiba y unos frijoles con chochoyotes) y luego un desfile de moles: verde (servido solo con verduras) pipián (preparado con la receta de la mamá de Titita, únicamente con las pepitas de los chiles) negro y blanco (preparado con piñones). 

Cuitlahuác 2709

El local que hoy ocupa El Bajío era (en 1972) un lugar de carnitas (Tacámbaro) que Raúl Ramírez Degollado compró cuando se retiró de la industria farmaceútica. Cuando Titita se hizo cargo de la cocina, introdujo al menú los guisos de diferentes cocinas regionales: algo de Veracruz (el estado en el que Titita nació), Michoacán, Oaxaca y Puebla.

Además de compartir sus recetas en su restaurante, Titita ha participado en congresos gastronómicos, como el San Sebastián Gastronómica.

A la fecha, El Bajío se ha convertido en un negocio exitoso, ofreciendo el mismo menú en diez sucursales en toda la ciudad.

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