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Abril 2014
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Editores glotones presentan...

Guerra de hamburguesas

The classic. Especial The classic.
07 de marzo de 2012
Por    por: Pool Gourmet

Lo que nos concierne hoy es la carne y el bollo, la lechuga y la cebolla. Ediciones y reediciones de este antojadizo clásico se nos presentan cada día, pero, en realidad, ¿cuál es la mejor hamburguesa? ¿Alguna de tamaño monstruoso (rompequijadas) o tal vez aquella pequeña repleta de sabor? Tal vez la capitalista o quiza la de barrio. Hoy, tratamos de averiguarlo.

Burger Factory

Salvador de todo oficinista que se encuentre circulando la zona de Santa Fe y Lomas Altas, este sitio se especializa en substanciales hamburguesas. Hay más de 20 tipos y cual sea que pidas llega calientita, con el pan crujiente y lista para devorarse. Puedes elegir la que más te acomode por gramaje e ingredientes. Te recomendamos la Aragón con guacamole, aros de cebolla tocino y queso.
Prolongación Gómez Farías 221, Santa Fe, Tel. 5570 1539.

Mike: Para mí, esta queda en segundo lugar. Y no es poco decir. Su tamaño es enorme, aunque te esmeres en pedir las chicas –de 250 gramos– con poco ingredientes, de algún mágico modo siempre llega una burger imponente. La carne es suave y jugosa, los vegetales frescos y la variedad inmensa. Te recomiendo que sigas tus instintos, así llegarás a tu mejor versión de la Factory.

Paloma: Son hamburguesas tan grandes que hay que tener cuidado al comerlas para no deshacerlas. La carne es buena, muy jugosa, con mucho sabor y la suavidad de la carne con lo crujiente del pan hace un excelente contraste. Mi recomendación, la de blue cheese.

Moni: Perfectas para apetitos voraces, estas hamburguesas son tan grandes que abarcan dos pecados capitales: la gula y la lujuria. Son puercas, para qué mentir, pero vale la pena comer aunque sea una en la vida para decir “yo me acabé esa burguer”. El exceso de ingredientes hace que el paladar se confunda así que, más que una experiencia de sabor, es un reto a tu capacidad digestiva. La de roquefort con 300 gramos de carne y aros de manzana podría ser mejor si la porción fuera más moderada… Una prueba más de que el tamaño no es lo que importa.

Pedro:
La carta es un problema con el que uno siempre se puede topar. Su oferta es extensísima y, en realidad, de llegar con hambre, tomar una decisión es muy difícil. La clásica americana tiene queso de la carne y resulta una explosión al morder. El pollo y cerdo BBQ son voraces y también tienen especialidades gourmet. Siempre dan opción de agregar tocino, aros de cebolla, aros de manzana, hongos portobello y guacamole. Por su tamaño y sabor, indiscutiblemente son buenas.

Barracuda

Conocido y adorado por miles, este merendero cincuentero ha trascendido con sus hamburguesas más allá de lo imaginable. Entre ricos cocteles y papas curly perfectamente preparadas, este sitio tiene una buena oferta para todo paladar. Ya sea las de champiñones o blue cheese para sibaritas, o la monterrey con salsa Barracuda y cebolla para glotones, acá hacen felices de niños a ancianos con la mejor calidad y un muy buen ambiente.
Av. Nuevo León 4-A, Condesa, 5211 9480

Mike:
Hay que ponerlas en un pedestal. Acá entienden que no todo es tamaño y, aunque si vienen bien repletas, respetan el sabor antes que nada. El pan es crujiente, la carne cocinada a la perfección con sus jugos intactos y la salsa (barracuda tipo adobo) les da el toque único y picosito que queremos. Mi favorita: la Monterrey, sin duda, una extravagancia de sabores mexicanos sin error alguno.

Paloma: Vale mucho la pena visitarlo y disfrutar una hamburguesa y malteada al estilo Vaselina. Las hamburguesas son muy buenas, de tamaño razonable, buenas porciones de condimentos, carne, etc. Pero lo mejor es acompañarla con aros de cebolla y una cherry coke.

Moni: El lugar es divertido, las malteadas deliciosas y las hamburguesas todo un clásico de la ciudad. Hay una gran variedad que incluye exquisiteces como la de queso feta. Pero la buena, LA BUENA, es la clásica: carnita adornada con queso Monterey Jack, pan casero y papitas curly a un lado. Tal como pasa con las relaciones, es difícil decir si tanto amor se debe a la costumbre; sea lo que sea, por la suma de ambiente, servicio y sabor son una de las mejores propuestas hamburgueseras del DF.

Pedro:
Mi favorita: la Blue cheese. A pesar de que tienen una buena variedad, siempre regreso a ese sutil roquefort con cebolla traslucida que hace de aquel un manjar inolvidable. Las bebidas típicas cincuenteras las acompañan muy bien, aunque pueden resultar pesadas. Concentrémonos en la hamburguesa de nuestra preferencia y hay que poner atención en la densidad y los jugos de la carne.

Carl’s Jr

Puede que sea una cadena gigante y capitalista, pero la realidad es que llegó a desbancar a aquellas hamburgueserías rápidas que pensábamos eran “buenas”. Son enormes, son jugosas y la variada oferta tipo tex-mex nos demuestra que por ser cadena no debe bajar la calidad. Son el gusto culposo de muchos; nosotros –con orgullo– las metemos en la lista. Deja de mentir, te gustan, y lo sabes. www.carlsjrmexico.com/

Mike: Han enterrado a su competencia. Mientras las otras fast food peleaban entre ellas, Carl’s llegó silenciosamente a robarles el mercado. Estas son hamburguesas de verdad, en tamaño y sabor. Lo único que no llega a convencerme es la sazón, aún mantienen ese sabor neutro norteamericano que otros locales más tropicalizados han logrado quitar.

Paloma: De los lugares de comida rápida, sin duda éste es de los mejores; la calidad de sus hamburguesas y papas es muy buena. La carne es gruesa y jugosa, y el acompañamiento con papás y salsa BBQ es perfecto.

Moni: Ah, los placeres de las franquicias… Esa maravillosa zona de confort en la que sabes que salivarás sin riesgo a decepcionarte. La hamburguesa de Carl’s Jr. siempre es tan jugosa como recuerdas… Además, como toda buena cadena, te da el combo de papas y refresco. Si te gusta ser hipócrita con la comida rápida, puedes pedir la Six Dollar Burguer sin pan y sentir que “ya no engordarás tanto”.

Pedro:
Por mucho, las hamburguesas de fast food con más personalidad. El tocino, los aros de cebolla (perfectamente empanizados), los jalapeños y el BBQ hacen la combinación exacta para lograr ese sabor texano, ciertamente ahumado, que buscan. Doble carne obligatoria o, en su defecto, la famosa 6 million dollar. Un deleite.

Memorables

Otro gran imperio. Acá la cosa es que piensan fuera de la caja, no se quedan con la clásica fórmula de la hamburguesa americana sino que la llevan a otro nivel, la de milanesa empanizada es prueba de esto. Aunque han crecido a pasos agigantados, mantienen ese sabor casero y de fritanga que tanto nos gusta a los mexicanos, por eso se diferencia de cualquier otro gran establecimiento.
Insurgentes Sur 612, Del Valle, 5536 5270.


Mike: Su nombre puede ser engañoso ya que sí son muy buenas, sí son muy grandes pero al final de cuentas les falta ese no sé qué que qué sé yo. La de milanesa es tremenda pero me hace extrañar mi burger y siento que ando comiendo una torta. Son buenas sí, pero para rememorar hay mejores.

Paloma: Se podría decir que son más cantidad que calidad. Son muy grandes y el sabor del pan y la carne no es malo, pero no es lo mejor. Lo bueno es que las puedes sazonar con queso derretido y BBQ para darles un sabor más sabroso.

Moni: Le hacen honor a su nombre ya que una vez que vas, no las olvidas. La de portobello es buena para los días en los que uno amanece vegetariano, pero la de milanesa es la que te hará regresar una y otra vez. Memorables también son sus canastas de papas fritas, que funcionan como entrada, su guarnición y la botanita para la sobremesa. Además cada vez abren más locales, lo que hace más fácil caer en sus redes a la menor provocación. ¡Ñam!

Pedro:
Además de la presentación avasalladora en tamaño, las hamburguesas son perfectamente complementadas por las guarniciones de distintos tipos de papas. La idea es no llenarse y comerlas al mismo tiempo, pues si cedes ante el antojo, perderás foco y te olvidarás del porqué estás ahí: una hamburguesa a dos manos con la dosis correcta de vegetales y jugo, casi sangre, desbordando de una término medio con buen sabor a carbón que te obligará a regresar una y otra vez.

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