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Torta vs. tortilla

Editores tragones

17 de enero de 2012
Por    Pool Gourmet

Hace varios meses tuvimos la iniciativa de comparar productos de consumo cotidiano (el sushi del súper mercado, las paletas heladas o los chilitos que nos sirven para el monchis entre comidas). Esta vez, pasamos de las opciones moncheras a uno de los desayunos recurrentes de las calles de la ciudad: las tortas de chilaquiles. Cada editor puso a su gallo, estos fueron los resultados.

La esquina del chilaquil

De qué va
Todas las mañanas la gente hace fila (una de tamaño bastante aceptable) por las tortas de chilaquiles, rojos o verdes, de esta esquina. El bolillo es de tamaño promedio, los chilaquiles aguaditos, llevan una embarradita de frijoles, pollo deshebrado (o, por cinco pesos más, pechuga empanizada), crema y queso. 

Mariana: La crema y la salsa de los chilaquiles remojan el pan. Esto da a la torta la consistencia de masa uniforme.  Se pierden las texturas pero el sabor es increíble. Si hay que elegir, los chilaquiles rojos dan mejor batalla que los verdes.

Miguel:  Hay que pedir la de chilaquiles rojos. Ya sea que tu gusto sea este o te vayas por los verdes, no habrá diferencia en el balance de sutiles sabores de pollo fresco, frijoles negros refritos y la rica acidez de la crema que viene en cada torta. Muy ricas, en el top de mi lista.

Pedro: Los frijoles ofrecen un toque valiosísimo pues, además de que, los chilaquiles tienen un muy buen nivel de salsa, la combinación permite tener una humedad correcta. De sabor, se encuentra entre las mejores dos. ¡Hay que pedirla con pechuga empanizada!

Paloma: La primera impresión al ver la torta de chilaquiles no es la mejor pero al probarla cambia completamente la perspectiva. Los chilaquiles tienen buen sabor y consistencia pero lo que las hace especiales son los frijolitos.

Dónde: Tamaulipas esq. Alfonso Reyes (frente a El Zorzal), Condesa.

Las de ‘Amalia Chilaquil’

De qué va:
Los chilaquiles varían como los días: los hay rojos, verdes y de mole. Las salsas no son picantes pero si de buen sabor. Lo bueno de estas tortas es comérselas en el momento para que la consistencia crujiente de los totopos  hagan un excelente contraste. Sin olvidar agregarle pollito, cebolla, queso y crema.

Mariana: Son las que tienen el tamaño más generoso. Sin embargo, los chilaquiles tienen consistencia de pastel azteca. Saben bien pero con la masa de la telera son un poco difíciles de tragar.

Miguel: Ya con todos los aditamentos de cebolla a crema y pasando por el pollo en conjunto sabe a lo que debe saber pero no sorprende. Sí está recomendable comérsela en el momento y sin espera para conservar la consistencia deseada.

Pedro: La tortilla ha absorbido la salsa, resultando unos chilaquiles muy buenos, pero no lo suficiente para insertarlos en bolillo. Recordemos que, en estos temas, lidiamos una batalla contra las texturas secas. Es una torta generosa, eso sí.

Paloma: La consistencia es buena en el momento , pero si dejas pasar un tiempo se hace una consistencia muy “masosa” pero de buen sabor. Las porciones muy generosas a  buen precio.

Dónde: Campana esq. con Galicia, Insurgentes Mixcoac

Las de Dakota 

De qué va: Un carrito que, al parecer, escogió todas las maravillas que nos encanta probar de pisa y corre a los chilangos. Tamales, tacos de guisado y, sí, tortas de chilaquil. Una cucharada grande de chilaquiles, casi untada por su finísima humedad, es suficiente. Aunado a la crema, el queso y el pollo, la acidez de la salsa verde le dan el toque legendario a esta torta construida en una breve y suave telera.

Mariana: Los chilaquiles están al punto para una torta: un poco ácidos, aguaditos y un poco picantes (para sentir que están hechos con amor). Si llevaran un poco de frijoles serían las tortas perfectas.

Miguel: De todas las salsas que probamos, ésta fue la mejor. El sabor de los chilaquiles resaltaba sobre el pan, la crema y el pollo pero no los opacaba. La consistencia era un poco más masuda, como de una guajolota y se agradeció esa textura sedosa a la hora de devorarla.

Pedro: De sabor, la mejor. La textura es más homogénea por la cantidad de salsa. Es decir, las tortillas casi no se distinguen, más bien se fusionan con la crema. Es ligeramente ácida y no muy picosa, ideal para un día entre semana en el cual no deseas ir a trabajar con gastritis.

Paloma: La salsa es lo que caracteriza sin duda a estas tortas, es un poco ácida pero bastante tolerable. La salsa, los totopos (en un punto medio, ni crujientes ni aguados) y el pan hacen un buen contraste.

Dónde: Dakota esq. Arizona, Nápoles (a espaldas del WTC)

Las de Eno Petrarca

De qué va:
Esta cocina de barrio, con el sello del chef Enrique Olvera, las presenta en sus desayunos clásicos, como huevos divorciados, chilaquiles y cuernitos con un twist gourmet. El mejor lugar del restaurante es su barra, puede no ser lo más cómodo pero presencias la magia tras la cocina, y el pan recién hecho en tus narices.

Mariana: El bolillo y la telera hacen a la torta lo que es (una torta). Aquí utilizan un pan (muy rico) que tiene una corteza demasiado dura para mezclarse con los chilaquiles (solitos o con un huevo estrellado deben ser muy buenos.) 

Miguel: Acá hicimos trampa, en realidad ésta torta no está en el menú pero en toda la amabilidad que los caracteriza accedieron a prepararnos una. Estéticamente era la más amable pero faltaba un punto de cohesión entre chilaquil y pan. Recomendaría echarle frijolitos y un pan más dulce al paladar.

Pedro: Eno tiene que encontrar un pan indicado para lanzar este producto. Pues el producto de casa es excelente, solo hay que hallar una combinación ideal. El consejo principal: poner mucha atención en la salsa.

Paloma: El sabor de la crema sobresale, La consistencia es buena pero le falta sabor a la torta. Le vendría muy bien unos frijolitos y salsa más picante.

Dónde: Petrarca 258, Polanco, 5531 8535

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