Proyecto 125 es un concepto que consiste en producir vinos mexicanos sencillos y fáciles de tomar, a un precio bastante razonable ($125 pesitos cualquiera de sus presentaciones). Estos son vinos de batalla, perfectos para iniciarse en el mundo del vino o para consumidoreso regulares que quieran hacer fiesta.
Existen
varias opciones: barbera, tempranillo, grenache, petite syrah, zinfandel, merlot, cabernet sauvignon,rodano (este tiene varios, y son
mezclas de syrah, carignan, mouvedre y cinsautl en diferentes
proporciones), riojana (también tiene varios y son mezclas de tempranillo y grenache). Todas provenientes del Valle de Guadalupe en Baja California.
Como
dato extra existe en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, una tienda
dedicada exclusivamente a este proyecto, se llama Intervino (www.intervino.mx).
Estos
vinos los recomendamos tomar en la añada más próxima y algo frescos
(unos 14°C les caen re-bien). Aquí les dejamos nuestras recomendaciones:
Proyecto 125 Zinfandel 2010
Este
rico zinfandel se siente sencillo, con aromas muy presentes a frutas
negras, higos, ciruela y cereza con un toque ahumado; también huele
mucho como a moritas ricolino y tamarindo, y al final le sale un olor
como a jengibre muy curioso. En boca se siente muy frutal, casi como
mermelada de fresa o moras rojas pero sin llegar a cansar por
empalagoso; al contrario, es fácil de tomar y se te antoja servirte otra
copa. Un toque de paprika y especias ayuda a balancear lo dulce. La
acidez es alta pero una vez más se equilibra con lo dulce, y si acaso se
le podría criticar que el alcohol se dispara y pica un poco. Se antoja
con unas costilitas BBQ y cuesta $125 pesos en La Contra.
Proyecto 125 Cabernet Sauvignon 2010
En
nariz predominan los aromas frutales a ciruela, moras y cereza seguidos
de un intenso olor a vegetal cocido; el pimiento se hace presente pero
parece que el olor que predomina es como a dulce de liquorice (red
vines). Al igual que el zinfandel, en boca tiene un toque de tamarindo,
pero aquí está mucho más escondido detrás de sabores a frutos rojos en
compota y muchas plantas y vegetales; por ahí sabe un poco a flores y
especias y tiene un final medio con un agradable sabor a chocolate con
leche... se queda en la boca un saborcito ahumado. No es tan bueno como
el Zinfandel, pero igual se recomienda como vino de batalla o acompañado
de platos de cordero. Igualmente, cuesta $125 pesos en La Contra.