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Vinos de batalla

Proyecto 125

05 de septiembre de 2011
Por    Buenavida

Proyecto 125 es un concepto que consiste en producir vinos mexicanos sencillos y fáciles de tomar,  a un precio bastante razonable ($125 pesitos cualquiera de sus presentaciones). Estos son vinos de batalla, perfectos para iniciarse en el mundo del vino o para consumidoreso regulares que quieran hacer fiesta.

Existen varias opciones: barbera, tempranillo, grenache, petite syrah, zinfandel, merlot, cabernet sauvignon,rodano (este tiene varios, y son mezclas de syrah, carignan, mouvedre y cinsautl en diferentes proporciones), riojana (también tiene varios y son mezclas de tempranillo y grenache). Todas provenientes del Valle de Guadalupe en Baja California.

Como dato extra existe en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, una tienda dedicada exclusivamente a este proyecto, se llama Intervino (www.intervino.mx).

Estos vinos los recomendamos tomar en la añada más próxima y algo frescos (unos 14°C les caen re-bien). Aquí les dejamos nuestras recomendaciones:


Proyecto 125 Zinfandel 2010

Este rico zinfandel se siente sencillo, con aromas muy presentes a frutas negras, higos, ciruela y cereza con un toque ahumado; también huele mucho como a moritas ricolino y tamarindo, y al final le sale un olor como a jengibre muy curioso. En boca se siente muy frutal, casi como mermelada de fresa o moras rojas pero sin llegar a cansar por empalagoso; al contrario, es fácil de tomar y se te antoja servirte otra copa. Un toque de paprika y especias ayuda a balancear lo dulce. La acidez es alta pero una vez más se equilibra con lo dulce, y si acaso se le podría criticar que el alcohol se dispara y pica un poco. Se antoja con unas costilitas BBQ y cuesta $125 pesos en La Contra.

Proyecto 125 Cabernet Sauvignon 2010

En nariz predominan los aromas frutales a ciruela, moras y cereza seguidos de un intenso olor a vegetal cocido; el pimiento se hace presente pero parece que el olor que predomina es como a dulce de liquorice (red vines). Al igual que el zinfandel, en boca tiene un toque de tamarindo, pero aquí está mucho más escondido detrás de sabores a frutos rojos en compota y muchas plantas y vegetales; por ahí sabe un poco a flores y especias y tiene un final medio con un agradable sabor a chocolate con leche... se queda en la boca un saborcito ahumado. No es tan bueno como el Zinfandel, pero igual se recomienda como vino de batalla o acompañado de platos de cordero. Igualmente, cuesta $125 pesos en La Contra.

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