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Vino de artesanos (Lo bueno y lo malo de esta (no)industria) | Chilango.com

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Mayo 2012
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Lo bueno y lo malo de esta (no)industria

Vino de artesanos

18 de enero de 2011
Por    Buenavidamx, amantes del vino y el buen comer.


Procesos 'manuales', producciones pequeñas y ¿vinos irregulares?

Con el boom que ha tenido el vino en México en los últimos años, y sobre todo el "tremendo crecimiento" que ha visto la industria vitivinícola en el país, es cada vez más común escuchar el término "vino artesanal"; sin duda válido, pero hay que tener cuidado en cuándo y cómo usarlo.

Por definición, una artesanía es el producto final de un trabajo realizado sin auxilio de maquinaria, aunque también se podría usar para designar el producto que no es parte de un proceso en serie o automatizado, sin importar que en éste se haga uso de alguna máquina.

Entonces, pensando en lo anterior, tendríamos dos tipos de vino: el "industrial" y el "artesanal ". El primero, resultado de un proceso en serie, automatizado y producciones mayores, y el segundo, realizado de forma "manual" y con una producción menor.

Queda más que claro que con esta definición de artesanía, un "vino artesanal" no tendría por qué ser mejor o peor que un "vino industrial". Si bien los procesos para fabricarlos son diferentes, el resultado final de cualquiera de los dos podría ser bueno o malo.

Hasta ahí todo bien.

Lo malo es que muchos productores (no todos) se agarran del término "artesanal" para justificar carencias o defectos en sus vinos.


Lo malo es que muchos productores (no todos) se agarran del término "artesanal" para justificar carencias o defectos en sus vinos, que muchas veces vienen acompañados de precios más altos.

Muchas veces pareciera que un "vino artesanal" no puede ser comparado en nada con uno "industrial"... como si de entrada la artesanía tuviera mucho más mérito del que se produce en serie; como si el ser artesanal le diera en automático más puntos a favor a la hora de calificar un vino.

El problema es que se tiende a juzgar diferente a esa familia de vinos: al final son simplemente vinos, con producción diferente, pero vinos... al final no debe importarnos cómo se llegó al producto final (mientras se respeten las reglas básicas de producción del vino). Si éste es bueno pues es bueno, y si es malo, lo será siempre, sin importar si es "artesanal" o "industrial".

Cada vez es más común ver cómo un "vino artesanal" cualquiera –que cuesta $400 pesos– es alabado mucho más que un "vino industrial" que resulta mejor vino y que cuesta una tercera parte del primero... Claro, el "artesano" tiene su mérito y su trabajo será siempre respetado, pero no por eso debe ser disculpado cuando el resultado no sea un buen producto.

Como en todo, así como hay vinos de regiones, uvas, bodegas, países etc., hay "vinos artesanales" buenos y malos, siempre vale la pena darles una oportunidad, y más cuando hablamos de México.

¡Aguas!, no criticamos para nada el "vino artesanal", de hecho muchos de estos nos encantan, y siempre tratamos de probar los más posibles para estar enterados del camino que están siguiendo los artesanos, y en el caso de los mexicanos, también para apoyar lo más posible esos proyectos que muchas veces crecen y se convierten en realidades de nuestra industria vitivinícola.

Acá les dejamos dos ejemplos de buenos "vinos artesanales", y además mexicanos, para que les den una probadita.

Enorgullézcanse de apoyar a los buenos artesanos mexicanos.

Clandestino
De aromas a ceniza, frutas, tierra mojada y más fruta ya algo madura (más bien podría decirse fruta en su punto, porque luego madura suena a pasada). También huele algo a plantas y notas florales; en nariz es bastante complejo. En boca es suave, denso, perfumado, con mucho sabor a fruta sutilmente ahumada que gusta mucho. Es de larga permanencia. En resumen, es un vino bastante atractivo, más por clandestino. Lo consigues en La contra Santa Fe u online por $350 pesos.

Pasini Dolce
Un vino dulce, cosecha tardía de uvas grenache. Huele a nueces, algo de hierbas, tierra mojada, un poco de uva pasa en el fondo y mucho arándano seco; muy agradable en nariz. Al probarlo dominan sabores a flores y hierbas y no es tan dulce como parecía en aromas. También sabe a nueces, almendras y una vez más el arándano seco. Un vino dulce súper ligerito que puedes comprar en las tiendas Bacus del D.F  a $365 pesos si mal no recuerdo.

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