Viene la época de frío y según las enseñanzas de nuestras abuelas no hay
nada mejor para contrarrestar los días de invierno que una buena sopita
caliente. Ya sea de fideos, mole de olla, o alguna deliciosa crema, las sopas
están dentro de los platillos más reconfortantes que hay. Si a Mafalda no le
gustaban era simplemente porque ella era una niña extraña con delirios
comunistas. Es más, algunas de las palabras más ciertas que he escuchado
salieron de la boca de Manolito cuando le preguntaba con total indignación: