A pesar de la arrogancia y malos comentarios de Poinsett hacia nuestra política, él reconoció y aplaudió a nuestra gente y en especial nuestra comida. Se refería a la comida veracruzana con especial asombro y excitación, probablemente porque de este puerto llegaban y salían los productos de la más alta calidad y con gran variedad.
Comentaba, asombrado, que hasta en las casas más humildes había una gran variedad de productos, especialmente carnero, tortilla, pulque y frijoles con manteca y chile.
Esto representa el inicio del reconocimiento de México como potencia gastronómica.
Así como lo oyen, PO-TEN-CIA, pausadito y en mayúsculas para que saboreen todo lo que su significado envuelve.
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