¡A toda madre!
Mayo 2012
No. 102
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Se trata de un vino bastante bueno, para cualquier paladar. En la copa no llama mucho la atención –es de color morado muy obscuro, opaco, con tonos púrpura y violáceos–. Es hasta que lo acercas a la nariz que viene lo padre: Kool-aid o paleta helada de uva, notas de moras bastante dulces –casi mermeladosas–, todo esto da como resultado un aromita/sabor a perfume (que bien podría ser violeta) floral, que le da frescura pero sobre todo elegancia.
Al probarlo le da continuidad a la parte frutal, es muy ligero pero no aguado, se siente terso. En resumen, pruébenlo, es difícil encontrar un vino tan sencillo, ligero y elegante que te permite facilitar el maridaje, sería cuestión de encontrar algo que no lo apabulle y al mismo tiempo lo complemente.
El sabor herbáceo del perejil frito/tostado del taquito de perejil, junto con lo ahumadito del tocino, quedan de maravilla con el vino, lo levantan. La salsa puede ser demasiado, evítala o ponle poquitilla. Las croquetas de jamón serrano son excelentes: lo cremoso del relleno con lo acidito del vino, jamón y ajo mezcla excelente con lo dulce y frutal. Una botana clásica con un vino bien hecho y fácil de tomar, no hay pierde.
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