Especial
Derecha: Miguel, de Adobe de Guadalupe. Izquierda: la mega cata en la Plaza de Toros México
El domingo 22 de mayo se llevo a cabo el evento Sed de México en la plaza de toros de la ciudad de México. La idea del evento, a cargo del Consejo Mexicano Vitivinícola, fue juntar vinícolas, productores, distribuidores, chefs, sommeliers, medios, restaurantes y uno que otro colado para promover el vino mexicano.
La dinámica fue bastante agradable, primero se entraba por la puerta #1 de la plaza de toros, te daban un programa de actividades que incluía un mapa con la ubicación de las vinícolas, una copa que tenia grabado el nombre del evento y un platito para poner la copa y la comida, enseguida de esto se empezaba la larga caminata al centro de la plaza. Por el pasillo uno se topaba un pequeño mercado de varios productos, panes, mermeladas, frutas, hierbas aromáticas, moles, tostadas, etc.
Los productores y/o dueños de las bodegas daban una platica de sus hijitos (los vinos)
A lado de estos puestos estaban sommeliers ofreciendo vinos y dando una breve explicación de ellos, después de eso uno podía ir con los puesteros para jugar y comparar aromas y sabores de los productos con el vino; un ejercicio muy interesante y calibrador para lo que seguía.
Terminado el recorrido por el mercado uno llegaba al ruedo de la plaza donde varios productores (Casa Madero de Parras, Coahuila, Freixenet de Querétaro y Adobe Guadalupe, Mogor-Badan y Roganto de Baja California, por mencionar algunos) deban muestras de sus vinos, desde los más sencillos hasta los más Premium. Generalmente los productores y/o dueños de las bodegas daban una platica de sus hijitos (los vinos), con este acercamiento las personas sentir de cerca la visión y cariño que cada uno tiene por sus productos.
Paralelo a todo este buffet de vinos hubo comida de una forma bastante especial, tiempos de tiempos. ¿Cómo funciono esto? Hubo diferentes chefs dando comida, cada uno tuvo su tiempo de dar sus tres tiempos (entrada, plato fuerte y postre), daban una breve explicación de la comida y de repente aparecía en enormes charolas que los meseros paseaban por todo el ruedo para que cada quién pudiera tomar su porcion; después llegaba otro chef y hacia lo mismo, así en 5 ocasiones. Una dinámica bastante divertida porque te daba tiempo para andar de curioso con diferentes propuestas gastronómicas y los diferentes vinos que se presentaron.
Lo destacado:
Roganto, Cabernet Franc: Este varietal es difícil, no a cualquiera le gusta, solito no es común encontrarlo (y menos en México), pero algunas veces podemos encontrar joyitas como esta, de aromas oscuros y texturas carnosa y sedosa; perfumes de flores y frutas negras (ciruelas, moras, cerezas) en su punto ideal, toques herbáceos ligeros, tiene un punto especiado (clavo, maderas, pequeñas notas de canela) que genera un excelente balance. Es de esos vinos que te hace regresar a la copa para seguir platicando con él.
Barón balché 2: Este Cabernet Sauvignon súper cargado de todo, aromas, sabores, texturas; es carnoso, pesado, especiado, perfumado, mucha fruta, tiene de todo en altos niveles y, lo curioso, es que dentro de todo eso tiene una sutileza escondida.
L.A. Cetto Moscatel & Palomino: Destaca por ser novedad y rareza. Este vino deja recuerdos melosos light, como almíbar, curiosamente fresco, floral, bien perfumado con toquecitos vainilla y almendra. Excelente para unos quesitos medio maduros.
Un evento que valió cada hora; la comida, el vino y la compañía fueron memorables; bien por los organizadores.
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