¡A toda madre!
Mayo 2012
No. 102
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El morbier es un queso francés que apesta a patas... huele realmente mal. Luego lo ves y no entiendes que pasa, un queso de dos capas separadas por una línea negra. Esas dos capas son quesos "diferentes" la de abajo hecha con leche de la mañana y la de arriba con la leche que sobro al final del día; la línea negra es una capa de cenizas.
Al probarlo te llevas una tremenda sorpresa...
sabe delicioso; es cremoso y con sabores fuertes pero no molestos. Sabe
como a pan y nueces; es un poco salado y amargo, y el sabor fuerte se
queda mucho tiempo en la boca.
Se maridó con un Trío chardonay-pinot grigio-riesling (70%/15%/15%) de Chile, que es un vino con buen dulzor; sabores a frutas con miel, como una manzana cubierta de caramelo; acidez alta y sabores cítricos, algo de piña y un poco de hierbas frescas.
El maridaje resulta bastante bien... deja un sabor muy intenso en la boca con lo mejor de cada uno de los elementos... se queda la fruta dulce del vino y se va su acidez, se queda un amargo agradable del queso y deja de ser tan fuerte. Si se agrega a la ecuación un poco de pan ayuda a bajar más los sabores fuertes.
El vino lo consigues casi en cualquier lado por alrededor de $200 y el queso en tiendas gourmet por $150 los 100 gramos.
Otras opciones para maridar el morbier son vinos tintos jóvenes muy frutales o vinos espumosos semi-secos.
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