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Al pan, pan. Y al vino... también | Chilango.com

Revista Chilango

Belleza Chilanga
Febrero 2012
No. 99
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Al pan, pan. Y al vino... también

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Queso, pan y vino


12 de abril de 2010
Por    Alex/ Cohen/ Piko /Buenavidamx

La combinación clásica. Esa que a muchos les es imposible separar: el vino y sus compañeros de toda la vida, el queso y el pan. 

En esta ocasión, los buenavida.mx nos enfocamos al primer elemento de esta ecuación - El Queso - Y les traemos 3 recomendaciones junto con su vinito para acompañar.

El queso y el vino tienen una larga historia que los liga... en Europa; ahí, los dos elementos han sido elaborados desde hace varios siglos.  Acá en México empezamos con el vino y el queso en la época colonial (hace unos 500 años). El inicio tardío no es un impedimento para comer buenos quesos en México; se pueden encontrar  prácticamente todos lados; DF y provincia por igual. 

 

Quesos suaves con vinos secos y quesos fuertes con vinos dulces

Los quesos pueden dividirse en suaves (sabores ligeros) y fuertes (esos curados que algunas veces huelen a patas); aquí existe algo así como "el tinto para carnes rojas y el blanco para carnes blancas" pero es "Quesos suaves con vinos secos y quesos fuertes con vinos dulces" (entiéndase como secos todos los vinos que no contiene azúcar residual) recuerda, éstas frases son meras sugerencias, no deben considerarse nunca como reglas absolutas.

Casi siempre será mucho más fácil maridar un vino semidulce o dulce, algo así como un espumoso semidulce de Freixenet, un White Zinfandel de Cetto o un Dulché de Barón Balche con los quesos que encontramos con facilidad como el Gouda, el Gruyère y el Manchego. Algunos  vinos secos (el el caso de los blancos) presentan una acidez marcada que puede llegar a chocar con los sabores cremosos, pero se puede buscar alguno con leves toques de madera que pueden ayudar a resaltar características de los quesos, por ejemplo un Marella (sauvignonblanc con barrica) puede ser un buen punto de partida. Los vinos tintos nos ayudan a cortar esa parte grasa de los quesos, pero si ponemos un vino muy potente algunas veces puede hacer que el queso solo sea una textura graciosa en la boca... al final de cuentas el chiste de todo es jugar con los dos elementos, llegar al punto donde mejor nos sepa, que el queso y el vino combinen chido y nos dé una experiencia mucho más placentera que consumiendo los elementos por separado separados.

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