Ya no las hacen como antes

Patti Smith en el Museo Anahuacalli

Lulú Urdapilleta

Ya no las hacen como antes, a esa fue la conclusión a la que llegamos después del concierto de Patti Smith. La cantante, poeta y músico es exactamente como uno la podría imaginar, un personaje legendario, rebelde, enérgica, con una imponente voz y una parte viviente de la historia del rock. Era como si hubiéramos regresado en el tiempo, Smith conserva todas las virtudes por las que hace más de cuarenta años se convirtió en el ícono de una generación.

La noche arrancó con “Dancing Barefoot” y de ahí siguieron más de quince canciones de toda la carrera de la cantante, después de todo era su primer concierto en México, así que Smith se vio complaciente interpretando éxito, tras éxito, de tal forma que desde los fans más clavados, hasta los de ocasión quedaron satisfechos con la presentación. El público era muy variado, desde jóvenes curiosos que conocían una o dos canciones, hasta contemporáneos de Smith que bailaban completamente desenfrenados como si se hubieran transportado a 1975.

Antes de “Ghost Dance”, la quinta canción de la noche, Patti dedicó la melodía al museo y a Diego Rivera, pidiendo al público que aceptara y valorara la maravillosa obra arquitectónica que servía como fondo para la presentación de Smith. Las dedicaciones no pararían ahí, a lo largo de la noche haría un pequeño discurso antes de cada canción dedicando casi todos los temas a una persona o evento que la haya marcado.

En “My Blakean Year”, tomó la guitarra por primera vez en la noche y antes de interpretar la canción agregó un sencillo: “I’m Happy” con una sonrisa nerviosa lo que logró un fuerte aplauso por parte de la audiencia. También improvisó un poco antes de la canción, cantando una historia de una joven que visitó el DF por primera vez en 1970. Siguió con Beneath The Souther Crissm dedicada a Roberto Bolaños. Cuando apenas lleva un verso de la canción Smith se detuvo, y nuevamente con una sonrisa nerviosa le confesó al público: “Lo siento, mucho emocional. I’m very emotional”. El público sonrío y aplaudió, Smith respiró profundo y siguió con su interpretación.

La siguiente canción, “We Three” fue dedicada a Television, Tom Verlaine y todos los que tocaron en CBGB. Posteriormente, salió del escenario mientras su banda interpretó dos covers, el primero “(We Ain’t Got) Nothing Yet” de The Blues Magoos y después “Pushin’ Too Hard” de The Seeds. Mientras tanto, Smith aprovechó para acercarse a las personas de las primeras filas y saludarlos, antes de regresar al escenario y ayudar a terminar la canción cantando los coros. La siguiente dedicatoria de Smith fue en “Peaceable Kingdom”, la cual fue para los periodistas asesinados en Veracurz, aquí la cantante se detuvo a hacer énfasis en la importancia de un buen periodista y cómo son fundamentales para una sociedad.

Al terminar, el público coreó “Patti, Patti, Patti” por lo cual la cantante se sonrojó y cubrió la cara apenada y sorprendida por la reacción de la audiencia mexicana. La cantante agradeció y tomó agua diciendo “Agua para mí”, lo cual nuevamente hizo que la audiencia se soltara a reir. Pronto llegó el momento cumbre de la noche con dos canciones, la primera fue su éxito “Because the Night”, que fue dedicada a Diego Rivera y Frida Khalo, y la segunda fue “Gloria” que llevó la primera parte de esta velada a un épico final mientras que Smith cantaba a todo pulmón el enérgico coro de la canción.

Pasaron un par de minutos antes de que Patti regresara a al escenario acompañada por su banda y el vocalista de Saint Maybe, la banda encargada de abrir el concierto. Juntos interpretaron un par de canciones, la primera fue “Wing” dedicada a Adam Yauch de los Beastie Boys, el cual falleció la semana pasada. Para terminar su primera presentación en México, Smith interpretó una enérgica versión de “Rock ‘n’ Roll Nigger”, en la cual se convirtió en una predicadora que emitía un mensaje anti-corporaciones y gobiernos, pro-naturaleza.

Su presencia en el escenario, su impresionante voz y su imponente personalidad son algo verdaderamente único. A sus 65 años de edad, Smith no suena cansada o sin rumbo, suena más fuerte y decidida que nunca.