Ximena Sariñana en lengua de Shakespeare

Su nuevo CD, sus influencias y la ciudad

Especial

Cuéntanos un poco de tu nuevo álbum

Es un disco homónimo que trabajé entre 2009 y 2010, cuando escribí todas las canciones. Lo trabajé con tres productores. Es más electrónico que el primero. Experimenté mucho más con los sonidos. Tenía ganas de explorar, escribiendo canciones que tuvieran un sonido más como de producción. Las letras hablan un poco de cómo fue para mí empezar a trabajar en otro país y la incomodidad que esto provoca. O esa incertidumbre que sientes cuando estás en un lugar donde igual y no deberías estar. Eso es más o menos de lo que hablan las canciones, pasando tambien por las relaciones personales, las de trabajo, o a lo que sea. Pero el tema es esa incomodidad que te provoca salir de tu zona de confort y entrar a otros territorios, y cómo eso te cambia como persona.

En la época en que estabas componiendo, ¿crees que la música que escuchabas haya dejado huella en tu disco?

Me acuerdo perfecto, justo cuando estaba a la mitad de la escritura, salió el disco nuevo de Spoon. Me acuerdo de haberlo escuchado. También algo de psicodélica de los 70, y las compilaciones que saca la disquera Finders Keepers. Eso era lo que estaba sonando en mi iPod, y cosas como John Lennon. Son clásicos a los que regreso a cada tanto. Y mucho también tenía que ver con la influencia de los productores, o de la gente con la que escribía.

Ahorita está circulando el video de “Different”, ¿qué nos puedes contar de él?

Tenía muchas ganas de grabar un video con coreografía porque conocí a Michael Rooney (ha trabajado con Fatboy Slim en Weapon of Choice, en 500 days of Summer, entre otras cosas) y estaba interesado en trabajar con nosotros. Cuando escucho la canción, sí me da la sensación de que podría tener una buena coreografía. Además, el que Michael estuviera emocionado con el proyecto y quisiera trabajar con nosotros, hizo más factible que hiciéramos un video inspirado en coreografía.

¿Y se te hizo fácil?

Pues no, pensé que me iba a costar más trabajo, pero sí fueron tres días de ensayos de ocho horas, en los que me tenía que poner las pilas, y aprenderme los pasos. Pero Michael es súper buena onda, me apoyó muchísimo y al final me dijo que estaba muy orgulloso de mí: había visto cómo había progresado como bailarina. Estuvo muy padre.

Recientemente hiciste un cover de “Maps”, de los Yeah Yeah Yeahs, y a lo largo de tu carrera has hecho varios. ¿Qué otra canción te gustaría coverear?

No sé. Es chistoso porque a partir de que dejé de hacer covers de jazz, hice tantos que cuando me puse a hacer mi música decía “ya no quiero hacer más covers”. De repente, Rolling Stone nos pidió un cover y me costó un trabajo enorme pensar en una canción que me gustaría coverear, y es raro, porque me sé muchas canciones, pero coverear me da miedo, porque es muy difícil ganarle a la original, pero esta canción la escuchamos en la radio mi hermano y yo y dijimos: “Wow, ¿por qué no la hacemos?”. Pero la verdad me cuesta mucho trabajo escoger una canción.

¿Cuáles son tus placeres culposos musicales?

Yo soy de las típicas que, si escuchas una canción lo suficiente, soy el target perfecto. Escucho una canción muchas veces en el radio, y ya me la sé; y hasta me gusta. Como esa canción de Lady Gaga que es horrible, pero que me gusta, “The Edge of Glory”. La odio, y no manches, ¡cómo la critiqué! Pero ahora siempre que la escucho, la canto porque me la sé. Yo creo que otro placer culposo –y no lo veo tanto como culposo– es Beyoncé. Es de las típicas súper pop, pero para mí es como LA mejor. Sus canciones son súper buenas (casi siempre). Baila increíble, es ridículamente guapa y tiene toda la onda. Ese es mi guilty pleasure.

¿Cuáles son tus lugares favoritos de la ciudad de México?

Yo soy mucho de comida. Me encanta, me fascina comer, y de hecho lo que más extraño cuando me voy de México es la comida. Para mí no hay nada mejor. La última vez que vine a México me eché este plan de fin de semana: Levantarte súper temprano para ir a desayunar al Cardenal…  El domingo nos despertamos a las 7 de la mañana para llegar ahí a las 8, y ser los primeros. Después de echarnos un mega desayuno, caminamos a Reforma y fuimos al museo de Antropología, hace mucho que no iba. De ahí me fui a comer a Delirio, delicioso. Luego a comprar una bolsa a Goodbye Folk. Fue como el plan más como turístico de México, y lo disfruté mucho. Me encantó.