Reseña del Festival #Marvin13

Grandes propuestas, pequeños escenarios

Candela Zaldívar Milán

El Festival Marvin es un esfuerzo que reúne a más de 50 bandas en un cartel que lo mismo incluye talentos nacionales consagrados, como propuestas underground del otro lado del mundo.

El formato del evento es una invitación a formar parte de la escena musical, ya que las bandas se presentan en distintos venues dentro del circuito roma-condesa que es donde, principalmente, se desarrolla la vida nocturna de los melómanos chilangos.

Este año significó la tercera edición del Festival Marvin, bajo el nombre de #Marvin13 y la calidad sigue creciendo, es algo que debemos admirar. De alguna forma consiguen que las presentaciones sean puntuales y que el audio de los foros sea impecable. Sin duda, un Festival que se lleva las palmas.

Siempre existen dos vertientes en estos eventos, es decir, existen responsabilidades en dos sentidos: la primera es de los creadores que deben supervisar todos los aspectos de logística y el público que debe responder de acuerdo a la actuación de las bandas. En esta ocasión, el balance fue perfecto.

El claro ejemplo de esto fue la presentación de la banda danesa Reptile Youth quienes subieron al escenario del caradura a las 8:15 y desde el primer momento que retumbaron los instrumentos se supieron dueños de la noche.

Comenzaron el show diciendo “Tocamos en Alemania hace un par de noches y fue horrible. Así que queremos que nos ayuden a tomar venganza y que esta noche sea increíble La venganza fue dulce.

Mads Damsgaard Kristiansen, el frontman de la banda impactó con su actitud desafiante. Decir que la banda se entregó a su público no sólo sería un cliché, sino que se quedaría muy corto. Reptile Youth no se entregó a su público, ellos lo manipularon. Provocaron la reacción que querían justo en el momento que quisieron y se coronaron como los reyes de la noche. 

Reptile Youth representa “eso” que le hace falta a la música: la sensación de peligro. Esa barrera entre público y artista que pocos se atreven a romper por miedo a bajar del Olimpo es invisible para la banda. No sólo interactúan con sus seguidores, sudan con ellos. Gritan con ellos, brincan con ellos. 

Esperemos que en las próximas ediciones del Festival Marvin nos sigan impactando con actos tan grandes como los que se presentaron este sábado.