Revista Chilango

Las 100 canciones que marcaron nuestras vidas

Octubre 2014

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Folk austero, llegador y rústico.

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Lado B. Música nueva



Bonnie ‘Prince' Billy & The Cairo Gang - The Wonder Show of The World

El mundo camina, los goles del mundial no dejan de caer, las guerras no dejan de explotar  y Will Oldham no para de sacar discos. En lo que va del nuevo milenio ha sacado alrededor de 14 placas, todas con la misma pulcritud y profundidad que lo caracterizan.

A Oldham, desde Kentucky, dónde sigue residiendo y componiendo, se le tiene que considerar, ahuevísimo, uno de los obreros de la canción más dedicados que hay. Sus minimalistas esculturas sonoras, proyectadas por medio de formatos tan básicos como las cuerdas de una guitarra, son el paralelo musical de una época que por momentos amenaza con ser exclusivamente futurista o sustentada en la tecnología. El Bonnie "Prince" Billy siempre ha seguido cánones rústicos, narrando en sus canciones las esquinas de la vida, la muerte, el amor o el destino.

"Something's waiting in the night to grab you and throttle hope from your heart."

En este disco, acompañado de Emmet Kelly, quién también lo asistió en The Letting Go (2006) y Lie Down in The Light (2008), encuentra una mancuerna hecha a la medida. Por momentos pareciera que se complementan tan bien, que su relación va mucho más allá de la música.

Y sin complicaciones. El título del disco revela mucho del contenido. En palabras mucho más poéticas, las canciones se tratan de la forma en que nos enganchamos en relaciones interpersonales  como hijos, novios, hermanos, amigos, etc. Surfeando entre muchas de las posibilidades que una guitarra acústica permite, se nota como Kelly y Oldham tienen un diálogo por medio de sus guitarras. Uno habla en folk y el otro contesta con guitarra española; y si Oldham suelta un aperitivo gospel, Kelly contesta con blues pesado. Nunca interfiriendo, siempre reconociendo que el disco es de Oldham y que él sólo está para adornar los versos del barbón y subir, aún más, la calidad del sonido.

En "Teach me To Bear You," Oldham ruega a una mujer que le saque de la incertidumbre, le pide que le de respuestas directas/honestas. Al mismo tiempo Kelly llega con coros que podrían ser del grupo dominical de la iglesia habitual. Un pedo bastante sublime. Y en "That's What Our Love Is," la pieza más larga del disco, Oldham confiesa que: "the smell of her box is still on my mustache." Además de ser una confesión íntima, se nota que el "Prince" Billy se siente perfectamente cómodo hablando de cosas así.

Ahora resulta evidente que para Oldham la felicidad está estrechamente ligada a la nostalgia, incluso a la tristeza (la contradicción, en términos existenciales, tiene el mayor de los sentidos). Y es ahí dónde encuentra la mayor fertilidad de su trabajo. The Wonder Show of the World es una prueba más de que Will Oldham pertenece a ese finísimo grupo de compositores junto a Neil Young, Tom Waits o Nick Drake.

 

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