No, no es Riokshop… ¡Es Röyksopp!

El electrónico hace sudar al BlackBerry

Oscar O. Hoffman

Aunque muchos piensen que Senior, el último cd que lanzó el dúo noruego, no ha sido tan afortunado como su predecesores, este material discográfico fue el pretexto para que Torbjørn Brundtland y Svein Berge regresarán a nuestro país, después de visitarnos en 2009 y 2011.

Alrededor de las 9 30, el auditorio Blackberry comenzaba a formar una gran fila de asistentes impacientes de entrar, una noche de labiales rojos, chongos altos, y outfits elaborados. No fue hasta las 10 que el flujo de entrada se hizo más evidente, que salieron a la vista pocos revendedores que ofrecían el boleto más barato, “Robyn” falsas y etiquetas metálicas autohaderibles del grupo.

Un plus del auditorio Blackberry es que en cualquier punto donde decidas quedarte puedes ver sin ningún problema, así que mucho de los asistentes decidieron echarse el trago antes de buscar su posición definitiva.

A las 11, el lugar estaba inquieto y el calor comenzaba a subir. Entre rechiflas, los técnicos hacían las últimas pruebas de luz y sonido, la salida de Röyksopp estaba programada a las 11.30, cumplieron cabalmente.

“So Easy” comenzó a sonar con un público que al principio parecía tímido. Ya para “Happy Up Here” el calor comenzaba a subir más y más, los saltos y las manos arriba no se hicieron esperar: había comenzado la fiesta.

A pesar de que la energía se mantuvo constante y de que en “The Drug” el auditorio aplaudía al ritmo del downbeat, no fue si no hasta que sonó “The Girl and the Robot” que los pelos se les pusieron de puntita a varios.

Para este momento, los trajes y máscaras ya habían desfilado, Svein Berge fue un robot, y la presentación se volvía teatral. Todos estábamos incluídos. “Ustedes son fantásticos”, dijo Brundtland.

El ambiente era un sauna.

Era el momento de sacar el celular y grabar “What else is there?”, la canción más coreada de la noche. Después sonó “Remind me”, con lo que vino un cambio de vestuario. Y con “Have another cherry”, Brundtland enloqueció y bajó del escenario.

La gente no paraba de saltar. El final estaba destinado para “Tricky Tricky”, con un sinfín de agradecimientos por parte del dúo.

Y como las luces aún no querían indicarnos que esto había acabado, Berge y Brundtland regresaron con “Only This Moment” y “Poor Leno”.

Terminó así la noche con gente empapada de sudor. Lo que al principio parecía ser una velada más de antro electro condesero se definió como una gran presentación. Aplausos para Röyksopp. Aplausos.