Los eternos Maná, ahora en la Arena Ciudad de México

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Guillermo Aponte

¿Rock o pop? Esa ha sido una pregunta que por mucho tiempo se ha hecho sobre Maná, sin embargo, una cosa sí es segura: fuera del género que sea considerado, Maná es una de las agrupaciones musicales mexicana con mayor éxito en nuestro país e internacionalmente.

Con un largo recorrido en la música se han mantenido dentro del gusto de muchos  y aunque habían tardado cuatro años en lanzar una producción nueva, si habían realizado constantes conciertos logrando llenos totales donde se presentaran.

Ahora, después de Drama y Luz, Maná regresa a los escenarios con su Tour Cama Incendiada y el día de ayer fue la primero de dos fechas en la Arena Ciudad de México.

Con un paisaje proyectado en las pantallas, los primeros temas de la noche fueron “La prisión” y “Adicto a tu amor”, en el cual se puede notar que después de varios álbumes que rayaron demasiado en lo meloso, Maná encontró nuevamente la fuerza de su sonido con su noveno álbum de estudio Cama incendiada.

Posteriormente Fher se dirigió al público para decir: “Estamos muy contentos de estar en el corazón de México, ya los extrañábamos un chingo, esta es para que muevan la colita”, ‘corazón espinado'”.

A Fher lo podemos considerar un activista constante por su altruismo, mismo que hizo notar al dar unas palabras de conciencia para cuidar nuestras tierras, mientras en las pantallas aparecía una imagen bonita donde se veía que le nacían raíces y flores en los brazos al mismo Fher y con esto dedicaron, “Cuando los ángeles lloran” a Chico Méndez.

“Clavado en un bar” puso a cantar a todo el público; “Me Vale los puso a brincar, y un momento emotivo los volvió a calamar: Fher le cedió el micrófono a un chico del público llamado Daniel mismo que le pidió matrimonio a su novia Fernanda recibiendo la ovación del público; este fue el preámbulo de “Bendita tu luz”.

Aproximadamente a medio show llegó el turno de que Sergio Vallín se diera el lujo de hacer un solo de guitarra, recibiendo una ovación por parte de los presentes y después de tres canciones, Alex González hizo retumbar a la Arena con su solo de batería, y de esta manera demostró porque es considerado uno de los mejores bateristas de América Latina.

Después de la explosividad de Alex, llegó la calma y un set acústico inició en un pequeño entarimado en forma de cama.

Los éxitos siguieron en la noche, mismos que hasta los acompañantes de los verdaderos fans corearan y cantaban, tal vez uno que otro en ese momento hasta dedicó, “Te lloré un río”, “El reloj cucú”, “Vivir sin aire o “Huele a tristeza“.

El momento más meloso de la noche fue cuando “Oye mi amor”, “Labios compartidos” y “Rayando el sol” cerraron la noche con broche de oro.

Un recorrido entre lo “viejito” y lo “nuevo” fue lo que Maná nos presentó esta noche, desde su disco homónimo, pasando por su exitoso disco Donde Jugaran los niños hasta llegar a Cama incendiada

Una fusión de ritmos como funk, rock, bachata y cumbia, enfatizan la voz pausada de Fher Olvera, y así fue lo que nos regalaron en esta noche de media semana, demostrando que Maná, puede ser rock, puede ser pop, pero no lo que no se puede dudar es que son una banda consentida.

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