Los chilangos trollean a Ryan Adams en El Plaza

La decepción del año

https://twitter.com/TheRyanAdams

¿Todos iban con pases de cortesía, o los compraron a 100 pesos a los revendedores, y en realidad nadie sabía a qué iba?, ¿iban por acompañar a alguien (que tampoco quería estar ahí)?, ¿sólo querían emborracharse en jueves?, ¿los decepcionó la austera escenografía, que constó solo de un par de reflectores y un poco de humo?, ¿encontraron demasiado afectados los falsettos del autor?, ¿alguna fuerza perversa y tiránica los obligó a ir (y permanecer)?

Haya sido como haya sido, los chilangos trollearon a Ryan Adams. El cantante estadounidense de folk aprovechó su estancia en México —estará en el Corona Capital el sábado— para ofrecer un concierto acústico en El Plaza Condesa, en el que muchos de los asistentes no prestaron la menor atención a la actuación.

La gente que medio llenó el foro se dedicó a lo suyo: platicar, echar la copa, el relajo, lo cual fue interpretado por el músico como una evidente falta de respeto. 

El desencanto de Adams —que al principio pareció timidez— se convirtió en interpretaciones de flojera, bajando cada vez más el beat y el volumen. 

“Va una más rápida”, ironizaba antes de tocar en sentido contrario. “Gracias”, respondían en el mismo tono algunos de los presentes que no entendían el sarcasmo. 

Consta que llegó con ilusión. Previo al concierto, Ryan compartió en su cuenta de Twitter un par de fotos sobre el soundchecking y envió besos y abrazos (XO) a la Ciudad de México. 

Pero, hay que admitirlo: Ryan Adams ni es famoso en el país —por lo que era previsible que no contara con una base sólida de seguidores— ni tiene un Wonderwall (aunque tocó su cover del clásico de Oasis, el cual es avalado por el mismísimo Noel Gallagher). Quizá muchos de los asistentes esperaban otra cosa, tal vez pensaron que los habían invitado a un concierto de “xtreme sports anthems, en palabras del mismo Adams. Y de ahí su decepción. 

Otro elemento que no ayudó a levantar el ánimo fue la política de cero fotos y videos con el celular, que elementos de seguridad del lugar cuidaban que se guardara. 

“Sin despeinarse”, el autor pedía a quienes no quisieran estar ahí que se retiraran, hmmm… Fuck off fue la expresión que usó. Y los que sí querían escucharlo, solicitaban con sonoros “Cállense”, “shhhhh” y otras palabras menos cordiales la salida de aquellos que encontraban al género country aburrido. 

“Estoy en un concierto de güeva”, decían unos, mientras otros texteaban en sus celulares, seguramente mensajes parecidos. Pero ahí seguían. Casi estoicamente. Al paso de las canciones, el concierto de Ryan se volvió insoportable para la audiencia y para él mismo. 

El highlight de la noche fue una canción que Adams improvisó ante un fan que se desgarraba en elogios ante él, en la que expresó (¿irónicamente?) expectativa por su primera actuación en México, bromeó sobre el bigote hipster de su seguidor y arremetió contra los escandalosos. 

Ya de muy mal humor —incluso, confundido—, ni los gritos de emoción cuando tocaba la armónica o algunas de sus canciones más conocidas eran bien tomadas por el músico ni por quienes intentaban poner atención al repertorio. 

Adams amenazó con irse, y cumplió. 

New York, New York, Wonderwall, un par de ironías sobre “la mejor audiencia del mundo”, y punto final a un concierto que, por donde se le vea y para todos, fue una total decepción. 

Setlist

Gimme Something Good
Ashes & Fire

Dirty Rain
My Winding Wheel
Damn, Sam
Firecracker
Sylvia Plath
Let It Ride
Two
Oklahoma
Lucky Now
Please Do No Let Me Go
Oh My Sweet Carolina 
Invisible Riverside
Why Do They Leave
Jacksonville Skyline

(Improvisación)
New York, New York
Wonderwall

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