La muerte y Adanowsky

Hablamos sobre dualidad, machismo y el universo

Una de las principales enseñanzas del Kybalión señala que todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo. Esto es una aproximación certera para comprender el discurso detrás del nuevo material de Adanowsky, quien a la fecha ha editado dos materiales de larga duración con el sello de que, en cada uno, trae a la vida a un personaje bien definido, con sus propios vicios y virtudes, sus tormentos y pasiones. 

El primero de ellos recibió el nombre de ‘El ídolo’, un personaje arrogante adicto a los aplausos y las multitudes, narcisista y angustiado. Este ser logró su cometido y se presentó alrededor del mundo. Ganó la admiración de las chicas y el aplauso de los caballeros. Hasta que llegó el fin de su ciclo y Adán decidió matarlo para aniquilar el estancamiento, para seguir siendo infinito. 

El siguiente paso fue ‘Amador’, un hombre más bien melancólico, obsesionado con el amor. Romántico, sí, pero mantenía una especie de tormento en sus letras. A través de él, Adán le cantaba a la melancolía, al sufrimiento. Y aunque en realidad este invento era irónico y sarcástico, terminó por apoderarse de su creador.

Ahora, Adanowsky está de regreso con un nuevo personaje, nuevo discurso y nuevo sonido. Esto para el lanzamiento de ‘Ada’, su próximo material de estudio. Gracias a ello tuve la oportunidad de platicar durante unos minutos con él.

Nuestra conversación ocurrió en la parte trasera de Tranquiloco, un nuevo restaurante ubicado en el corazón de la Nápoles. Adán vestía saco oscuro y camisa negra con todos los botones cerrados, su cabello lucía estilizado y arreglado. Sus párpados estaban pintados de negro y usaba pestañas postizas, lo que le otorgaba un cierto aire melancólico a su mirada. Era obvio que estaba inmerso en su personaje.

‘Dancing to the Radio’ es el primer sencillo del próximo álbum de Adán (¿o debería decir Ada?) y el enorme giro musical resulta evidente desde los primeros segundos del track. Sobre esto, el hijo de Alejandro Jodorowsky señala: “Empecé a sentirme realmente solo y, en ese mundo tan decadente, decidí crear algo, transmitir un mensaje positivo profundo. Eso es lo que estoy haciendo. Lo único que quiero es explotar en el escenario y divertirme como un niño.

El año pasado, Adanowsky dedicó un tiempo a parte de la música para hacer cine. Dirigió la cinta ‘The Voice Thief’, donde colaboró con su padre y contó con la participación de Asia Argento. Este descanso le sirvió para planear un discurso más complejo. “Este disco no es solo música, es imagen, es lo trajes (sic). Empecé a tomar clases de canto. Fui al gimnasio todos los días. Me preparé como un guerrero. Todo lo hice yo. Todo lo controlé.” 

Como mencionaba anteriormente, el principio de la polaridad en el Kybalión es, quizá la forma más fácil de entender lo que Adán está haciendo con Ada. “Soy un ser mitad hombre, mitad mujer. Venimos de un padre y una madre. No podemos rechazar nuestra parte femenina”. Sin embargo, es complicado transmitir esto en una sociedad que es vista como machista. Sobre ello, dice “Estoy hablando a los hombres que rechazan a la mujer. A los hombres machistas. A los hombres que denigran a la mujer. Porque los que hacen eso se denigran a sí mismos. Denigran su parte femenina. Hay que respetar a la mujer como te respetas a ti mismo. Verla al mismo nivel. Exactamente al mismo nivel.”

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Ada

A pesar de que el trabajo de un artista es transmitir un mensaje a los demás, siempre existe una parte del actuar que habla exclusivamente de uno mismo. “Más allá de transmitir un mensaje para los otros, quise curarme a mí mismo. Porque mi madre estaba embarazada y creía que (yo) iba a ser una niña, porque tiró una carta (de tarot) que era una estrella. Entonces junto a mi padre encontraron el nombre de Ada, por casualidad. Y cuando nací dijeron: No es Ada, es Adán. Entonces yo recibí la información en la panza de mi madre de que iba a ser una niña, ¡es un crimen hacer eso! Uno no debería hacer eso. Entonces como fui criado como una niña, hay una niña interior que vive en mí. Yo no me daba cuenta hasta hace tres años, dije: tengo esa niña dentro, tengo que deshacerme de ese fantasma. Voy a vivir Ada y voy a crear Ada”. 

El concepto inicial de la carrera de Adanowsky fue crear una trilogía de personajes. Ada sería el último peldaño en esa escalera. Ella morirá en el escenario como sus antecesores, ¿qué seguirá? “El pasado no existe, el futuro tampoco. Vivo en el presente. No sé. Es como el matrimonio, firmas ¡fidelidad! para toda la vida te quedarás con esa persona, hasta que la muerte los separe, ¿qué sabes tú qué va a pasar? Firmar un contrato no sirve para nada. Estás firmando por algo que no eres, que no existe”.

El final del ciclo de sus personajes es un coqueteo con la muerte, ya que Adanowsky asesina a cada uno de ellos en el escenario. Sin embargo, esto es mero simbolismo ya que él no cree en la muerte. “Soy un ser infinito como el universo. No hay principio ni final para mí. La muerte es algo físico. Si piensas como un animal, tu cuerpo desaparece y se acaba todo. Pero antes fui algo antes de nacer; algo seré después de morir. No sé qué, pero sé que algo está ahí. Pero yo soy producto de ese universo que quiere crear una conciencia del universo que quiere crear una consciencia, ¿por qué? eso no sé, pero por algo estamos aquí“.

Después de exactamente 13 minutos me levanto de la silla donde manteníamos la conversación. Regreso a casa, escucho ‘Dancing on the Radio’ y el sonido me sabe muy distinto.