La Mala Rodríguez hechiza a sus seguidores

Un concierto para fans

Arturo Lara

“¿Qué pasa en el DF, dónde están mis putas?”, dijo anoche María Rodríguez Garrido “La Mala Rodríguez” con ese vozarrón que la caracteriza. Pero lo cierto es que las putas no estaban o había muy pocas. Tal vez porque era miércoles o porque el concierto era muy temprano, o por los bloqueos de la CNTE en la ciudad, o qué se yo, pero los fans llegaban atrasados.

Tal vez pocos eran efectivos. Quienes estaban dentro se la pasaban bien, hasta espacio había para bailar o de plano –los menos agraciados para el baile– mover la cabecita cual rapero gangsta.

La Mala Rodríguez salía puntual, cerca de las 9:20, siempre muy sexy, con sus jeans y su ombliguera y una gorra que apenas aguantó durante un par de canciones.

Iniciaba con “esclavos”, “Caja de madera” y “Déjame entrar”. Con mucha energía pero también con tranquilidad. Era un concierto íntimo, como para muy fans, o como para quienes buscaban un rato de relax a media semana.

En el setlist también sonaron canciones como “33”, “Quien Manda” y “Cuando tú me pagas”, material de su quinto álbum “Bruja” y motivo del concierto.

En algún momento, la Mala preguntó por “sus mujeres”. Y todo fue como un trip. A medio concierto de la nada había como 10 chavas subidas al escenario. Eran unas fans que María subió por la buena. Ellas, sacadas de onda, medio incrédulas y medio emocionadas, no atinaban qué hacer hasta que María les comenzó a bailar una a una. Después se relajaron y hasta fotos y video se tomaron sobre el escenario. Mientras, los de abajo, el público pués, entre que lo celebraban y las apuraban.

El setlist estuvo compuesto por 24 canciones que los fans de “la Mala” corearon y bailaron. Pocos pero cumplidores.

Y si cuando salió la Mala, El Plaza no estaba lleno; a la hora de la Niña Dioz, había menos de la mitad del foro –la maldición de los abridores–, pero lo que faltaba en público, las que estaban en el escenario lo recompensaban con energía.

La Niña Dioz se aventó un set cortito, como de seis canciones, –apenas estuvo media hora sobre el escenario–, que sirvió de antesala perfecta para dejar calientito al público que esperaba con ansias a la Mala, que de mala solo tiene el nombre.