La Diablo Swing Orchestra convirtió el DF en un ‘infierno’ para bailar

Sació con su 'rareza' musical

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Como si se tratara de una noche de los años 40 pero combinada con el folclor, la elegancia y la belleza sueca, además de la energía del metal neoclásico fusionado con el jazz y el rock and roll, la Diablo Swing Orchestra sació los oídos de los melómanos del Distrito Federal con este tipo de rareza musical.

Llegados desde las frías noches escandinavas, cual leyenda medieval, este octeto europeo demostró que si de entrega, energía, imponente ejecución y un toque de sensualidad se trata, se pintan solos, y así deleitaron y pusieron a bailar a más de 1200 chilangos en el escenario del José Cuervo Salón.

“Mass Rapture” fue la encargada de hacer vibrar el pecho de los sedientos metaleros que llamaban a la ceremonia. “Lucy Fears The Morning Star” siguió para acabar de atrapar con su sonido envolvente a los presentes.

Y es que definir el estilo de estos descendientes de los vikingos es sumamente complicado, pues su aporte en el metal progresivo, combinado con la música tradicional y el rock experimental lo hacen llamar Avant-Garde Metal, género considerado por los críticos musicales como “Art Metal”, por su calidad y sonoridad perfeccionista que deleitan el gusto de extraños y propios.

“Guerrilla Laments”, “Kevlar Sweethearts” y “A Tap Dancer’s Dilemma” hicieron “matear” y moverse a la vez por su característico ritmo de toda una Bing Band.

Daniel Hakansson en la guitarra y voz; Pontus  Mantefors con la otra “lira”; Kristin Evegard (su belleza y sensualidad se cuentas aparte) en la voz y piano; Andy Johansson en el bajo; Johannes Bergion con el cello; Daniel Hedin en el trombón; Martin Isaksson en la trompeta y Johan Norbäk, baterista, se fueron con un sabor especial de la “capirucha” por la respuesta del público mexicano.

“Vodka Infierno”, “Ricerca Dell’anima” y “Barlog Boogie” sonaron para terminar de saciar y “taladrar” con sus combinaciones sonoras las cabezas y cuerpos de todas y todos los que se dieron cita.

Y así, con ese sabor del swing, los telones cayeron entre las palmas y alaridos de los cuervos nocturnos, amantes de la música.

Utopianisti, de Zappa a la “utopía”

Utopianisti, banda del multi-instrumentalista finlandés Markus Pajakkala, fue la encargada de abrir y ambientar a los presentes con una descarga y experimentación del rock progresivo.

Uno de los momentos sublimes de estos músicos fue cuando rindieron homenaje a la leyenda Frank Zappa al ejecutar “Zomby Woof”. Una hora exactamente fue el tiempo que necesitaron para lucirse antes de la Diablo Swing Orchestra.

Setlist:

Mass Rapture, Lucy Fears The Morning Star, Guerilla Laments, Kevlar Sweethearts, A Tap Dancer’s Dilemma, Exit Strategy of a Wrecking Ball, Jigsaw Hustle, Voodoo Mon Amour, Honeytrap Aftermath, How To Organize A Lynch Mob, Black Box Messiah, New World Windows, Memoirs of a Roadkill, Bedlam Sticks, Infralove, Vodka Infierno, Ricerca Dell’anima, Barlog Boogie.