GC Jazz Orchestra y cómo reinventar a Miles Davis

Magistral demostración jazzística en el Roberto Cantoral

@AlternaJazz
Un prodigio de la trompeta, indescifrable en numerosas ocasiones, de versatilidad inagotable, arquitecto de construcciones musicales faraónicas, amante tórrido de las notas; Miles Davis fue icono universal y referente de Jazz en todas sus facetas. 
 
‘Sketeches of  Spain’ representa una compleja fusión de ritmos y cultura estadounidense con la del Viejo Mundo. ¿Cómo reinterpretar una obra de tal envergadura y que además, nunca ha sido tocada por manos mexicanas?
 
El arreglista Gilberto Cervantes  (Troker) al lado de la prodigiosa trompetista canadiense Ingrid Jensen, se dieron la empresa de retomar la obra grabada entre noviembre 1959 y marzo del 1960, junto a 19 miembros de orquesta armados con múltiples instrumentos en el Centro Cultural Roberto Cantoral para presentarla por primera vez en nuestro país.
 
Un sutil inicio de metales con un bajeo casi imperceptible da paso al ‘Concierto de Aranjuez’, pieza homenaje a la Guerra Civil Española y originalmente compuesta por Joaquín Rodrigo, donde la magia de Jensen y su trompeta anegó los oídos de los 300 asistentes al recinto de Coyoacán  con sonidos desgarradores, que sintetizan el pesar ibérico de inicios de siglo en sus tres movimientos que componen la pieza.
 
‘Will o’ the Wisp’, original de Manuel de Falla, es una obra decadente donde los metales imperan y la trompeta de Jensen enmarcan casi un lamento, un llanto pero con belleza y originalidad que Miles Davis imprimió a su estilo. 
 
Cuentan que ‘The Pan Piper’ fue inspirada en ‘Alborada de Vigo’ de José María Rodríguez; sin importar la certeza de la historia, Jensen mantuvo inquebrantable la tónica melancólica a través de sus notas, hasta que la piel se enchinaba por la tragedia que se respiraba en el aire.
 
El clarinete  de ‘Saeta’ es un deleite al oído, un solo de Jensen y el ‘In Crescendo’ de la orquesta dejaron absortos a los asistentes, que no pestañeaban ante los magistrales movimientos de los dedos de la canadiense.
 
El alma de Gil Evans inundó el lugar con ‘Solea’, impetuosa interpretación con trompeta que deja sin aliento a cada nota que se despliega por el suspenso que contiene. Jensen no ocultaba su emoción junto a Cervantes, quien disfrutaba desde una esquina la perfecta ejecución de su acompañante.
 
Una emotiva improvisación de siete minutos entre Jensen y la orquesta donde se escucharon coqueteos de ‘Flamenco Sketches’, dio fin a 75 minutos cargados de energía jazzística; homenaje cargado de alto octanaje musical, que seguramente Miles Davis escuchó en el cielo de los músicos directamente de tierras mexicanas.