Festiva noche de Monsieur Periné en El Plaza Condesa

Así fue su colorido tributo al folclor mexicano

Carlos Mena

La agrupación sudamericana Monsieur Periné volvió una vez más a la Ciudad de México para presentarse en plena víspera de las festividades de día de muertos como parte de la gira promocional de su segunda placa discográfica. Caja de música, lanzado a principios de 2015, fue producido por Eduardo “Visitante” Cabra (Calle 13) y cuenta con valiosas colaboraciones de figuras como Natalia Lafourcade y Rubén Albarrán. El Plaza Condesa fue el recinto elegido para que los fans atendieran el llamado del “manouche à la colombiana”.

Con la certeza de que no habría grupo abridor, los presentes —niños y adultos de todas edades— iban acorde a la fecha; una considerable cantidad de asistentes enfundados en vistosos disfraces aguardaban ya por ver a la banda en escena. Cerca de 20 minutos después de las ocho de la noche se encendieron las luces para descubrir los instrumentos ya montados, y ver salir uno a uno a los músicos para tomar posiciones: primero las cuerdas, seguidas de percusiones y metales que se integraban a una improvisada melodía que se extendió por algunos minutos hasta culminar con la aparición de Madame Periné.

Se abrió una caja gigante llena de flores de cempasúchil en colores amarillo y rosa que conformaba la escenografía que sugería el inicio de un ritual, y Catalina García manifestó expresamente una de las peculiaridades del porqué la banda visitaba nuestro país precisamente en estas fechas. Una falda de coloridos bordados, el cabello recogido en dos largas trenzas y el maquillaje de su rostro la convirtieron en una linda catrina que emanaba aires teatrales, cautivando a la vista con su manejo total del espacio.

“Turquesa menina” y “No hace falta” fueron las canciones con que dio inicio la presentación, seguidas del cover a “Sabor a mí —que la banda incluyó en su primer álbum— y de “Nuestra canción”, pieza en la que subió al escenario el primer invitado, Vicente García, dominicano que acompaña la melodía en la versión del disco y que también se encuentra de gira en México.

“Cou cou”, otra de las reversiones que la banda hizo en su disco debut, sirvió de preámbulo para estabilizar el ambiente del público y dar paso a “Lloré”, canción que más que refrendar la faceta festiva de la banda, que ya conocemos, muestra el nervio e intempestivo carácter que también posee.

Catalina se marchó por un momento para dejar a cargo a Santiago Prieto (cuerdas) y a algunos de los músicos para que interpretaran “Déjame vivir”; los visuales que acompañaron la pieza revelaban una secuencia nocturna de luna y estrellas en movimiento que sumaron romanticismo a esta pieza de tintes de danzón.

Madame Periné volvió a su público con más fuerza aún para interpretar “Suin romanticón”, uno de los temas que convirtió a la agrupación en lo que ahora conocemos. El ambiente era inmejorable y, en medio de ese frenesí, se dio paso a la segunda y más grande sorpresa (o no) de la noche: Natalia Lafourcade, también caracterizada de catrina, acompañó a la banda en las voces del tema “Cempasúchil” con —evidentemente— una estupenda respuesta del público.

“Tu m’as promis”, esa melodía de ritmos con reminiscencias brasileiras, fue la responsable de no dejar caer los ánimos, y luego, “Ton silence”, que au contraire de lo que el nombre pueda decir, permitió que tanto Miguel Guerra (percusiones) como Alejandro Giuliano (batería) se dieran vuelo con ágiles improvisaciones. El set, que conjugaba las piezas del álbum motivo de la gira con algunas del disco anterior —Hecho a mano—, fluyó en armonía.

La interpretación de “La muerte” fue acaso uno de los puntos más altos del show; con el videoclip oficial avistándose al fondo del escenario, realzando aún más la atmósfera de las festividades de noviembre, fue natural que los presentes terminaran de entregarse al baile.

El inicio de “Mi libertad” enmarcó un paréntesis para que Catalina se permitiera conversar con sus fans. Aclaró que aquél no era un concierto, sino una oración, y señaló lo importante que era para Monsieur Periné regresar a México, a su segunda casa, con el gusto no sólo de compartir la riqueza de nuestra cultura, de los músicos y compositores, mas porque “en México se inspira Latinoamérica; en México crece Latinoamérica”. Enunció palabras cálidas que invitaban a mantener vivo el espíritu y no permitir que decreciera la pasión por vivir, y prosiguió a ejecutar la mencionada pieza, una de las que mejor refleja la solidez discursiva de estos colombianos.

“Incendio” y “Nada puro hay” nos volvieron al mood bailable y enérgico que se mantuvo en gran parte de la presentación pese a que todo indicaba que aquello estaba por terminar. Comenzaron los agradecimientos en voz de Catalina: a la presencia de los chilangos en el recinto y también de aquellos que se habían dado cita en El Plaza desde otros estados de la República; al lugar, señalándolo con calificativos por demás bondadosos; a  toda aquella persona que había hecho posible el show, incluyendo a medios de comunicación y al staff, desde ingenieros de audio hasta maquillistas.

El remate de la noche comprendió dos piezas más: “Huracán” y “Año Bisiesto”, tema para el cual se incorporaron nuevamente los invitados, Vicente y Natalia, bailando y acompañando a los músicos para deleite de los fans. Por un momento Catalina y Lafourcade desaparecieron de la vista para, ¡sorpresa!, bajar a pasearse entre el público, seguidas también de Abstin Caviedes (trombón).

Volvieron al escenario para terminar de despedirse, reiterando las gracias y su gusto por estar allí, y fue así como se dio fin al show, como se cerró esa caja de música. Pese a que no se ejecutaron dos canciones esenciales de su primer álbum —y que sí estaban previstas en el setlist— que fueron “La playa” y “Tienda de sombreros”, la banda no se quedó corta.

La frescura de Monsieur Periné no perece y es que, aunque sus visitas a México son recurrentes, no hay presentación en la que no saturen el recinto y satisfagan a sus fans. Esta noche, además, fue un paso adelante para la carrera de los colombianos: si ya tuvieron un horario medianamente protagónico en el escenario principal del Vive Latino, ¿cuál será su siguiente meta?