Fernando Delgadillo, 25 añotes

Y sigue buscando la canción universal

Especial

Tengo que aceptarlo, soy fan de Fernando Delgadillo. Antes de que cierren la página o decidan darme unfollow en Twitter, permítanme decirles que fue con él –hace ya 11 años– con quien le entré al mundo de la trova y  descubrí la de Silvio Rodríguez y Luis Eduardo Aute. Y sí, también soy muy fan de ellos.

Y seguramente muchos de ustedes también pasaron por ahí. Y son igual de cursis que yo. Y cantaron Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido… y lo fueron a ver al Zócalo cuando tocó ahí, o a El sapo cancionero o al Parque Naucalli.

Fue por todo este fanatismo que me mandaron hasta Naucalpan a entrevistarlo, en una casa que funge como estudio y en la que ahora recibe a todo aquel que quiera platicar de sus 25 años de trayectoria.

¿Qué es lo que te hace sentir más orgulloso de estos 25 años?

No sé, cada año ha tenido momentos de orgullo, incertidumbre e inquietudes; pero me gusta mucho que puedo seguir diciendo que seguimos trabajando en lo mismo, que no quitamos el dedo del renglón.

¿Cómo han sido estos 25 años?

Tengo 45 años y cuando empecé tenía 20. Al principio todo era muy distinto, sobre todo las perspectivas y lo que esperaba hacer. A esa edad me acuerdo que decía: “le voy a dar 10 años y a ver qué pasa; si no me va bien, pues me voy a dedicar a otra cosa”. Y creo que en eso sigo igual: le voy a dar otros 10 años a ver qué pasa.

Creo que sigo sin comer a mis horas, sólo que la gente ya ha aceptado mi forma de vivir. Tengo más guitarras, más canciones. Aunque me cuesta más trabajo hacer canciones ahora, o no sé, si siempre ha sido difícil pero como que siento que muchas ya las he hecho.

Lo más importante es que seguimos en este camino de las canciones, cada vez con menos amigos. Me acuerdo que cuando empecé había muchos que estaban haciendo lo mismo pero que lo dejaron en el camino.

¿Cómo ha sido tu carrera como músico independiente?

Me ha gustado llevarla por ese camino para no depender de las compañías ni de los sellos discográficos. Así siento que estamos más cerca de hacer lo que queremos y no de lo nos exigen dentro del contrato. Yo empecé vendiendo mis cassettes. Logré que me grabaran 60 minutos de mis canciones y yo lo empecé a copiar en esas grabadorcitas dobles de antes. Vendía aproximadamente 5 diarios en El Sapo, eso fue muy importante porque sí podía vivir de mis canciones; las podía cantar, hacer y grabar en mis cassettes caseros.

Yo no tenía dinero para hacer “Con cierto aire a ti”, pero la compañía de discos Pueblo, ahora Difusora El Folklor, lo pagó. Y yo me ocupé de tener siempre trabajo, que la gente tuviera dónde irme a ver. Creo que esa ha sido la técnica: tener dónde tocar siempre, que nunca pase un mes sin hacerlo. 

¿Qué ha sido lo más difícil en estos años?

Esto de la música y la composición te lleva por caminos bien distintos de la mayoría de las personas; sobre todo en cuanto a horarios: vives más en la noche, las relaciones afectivas a veces son más difíciles y desafortunadas. Hay muchas cosas a las que uno se tiene que acomodar y acostumbrar. Pero también es muy bonito hacer una canción, aprendértela, publicarla y ver la reacción de la gente, cuando ya la está cantando y la toma como suya.

Hay malos músicos, a veces yo he sido uno de ellos, cuando no pongo atención a mi trabajo y ando de fiesta; me pasó una temporada y se me olvidaban las letras de las canciones. No le estaba dando su tiempo. Si uno abandona la guitarra, es muy posible que la próxima vez que lo intente, los temas no le salgan tan fluidos.

¿Qué opinas de tu público?

He tenido diferentes generaciones. Cuando tenía 20 años me iban a ver los chavos de 20 años y a veces más chiquitos, pero a los 30 los de esa edad ya no me iban a ver. Ahora me van a ver de todas las edades. Siempre he manejado mis cuatro géneros –el amor, el humor, lo social y lo vivencial– y creo que conforme haya personas a las que les interesen esos temas, siempre tendremos quien nos escuche.

En el DF el público es muy demandante, a veces llega muy contento, luego muy enojado, otras medio locochón. Depende del día de la semana y el lugar.

¿Te consideras un músico exitoso?

Sí, pero mis éxitos no son de rockstar más bien son de comunicarme con grupos de personas que pueden venir y escuchar una canción.  

¿Hay canciones que no has podido terminar?

Sí, muchas. Y no he podido porque aún no estoy a la altura, porque no sé el final, porque a veces es demasiada la información que tengo y todavía no consigo la sencillez que se aspira para llegar a la forma estética de la canción. Uno siempre está escribiendo canciones, lo bueno es aprender a terminarlas.

¿Qué opinas de la dupla música-internet?

Es una forma de comunicarnos más rápido, de que las canciones se puedan escuchar en Ecuador y Colombia y haya un grupo de gente que nos esté esperando cuando la gira llegue a allá. Creo que el internet nos ha ayudado mucho. Aunque eso de las descargas gratis tiene sus dos polos; el positivo: nos da difusión; el negativo: uno no puede ganarse el pan de ahí.

¿Qué estás escuchando actualmente?

A John Mayall, Kings of convenience, a los Doors, Rolling Stones, Tony Rice. A los clásicos: Álvaro Carrillo, Agustín Lara, Toña “La Negra”, Amparo Montes, Rebeca.

Hoy ten miedo de mí…

A partir de ahí me vieron más como autor. Tener una canción con posibilidades de universalidad es lo que nos presenta como artistas más firmemente. Yo escucho las canciones de José Alfredo Jiménez y lo que veo son trabajos detenidos en el tiempo. Y cuando oigo mi canción puedo sentir más o menos lo mismo. Creo que eso es lo que uno intenta: hacer una canción universal, fijarse en la humanidad y en el tiempo,.

Tengo otras canciones que también han sido exitosas: “Hoy hace un buen día”, “Julieta”, “La Bañera”, “Entre pairos y derivas”, “Bienvenida”, pero creo que LA primera siempre se mantendrá en ese lugar.

Fernando y Los Beatles

Nunca he conocido una música tan popular que le guste a todo el mundo, salvo los Beatles. Sí, hay canciones que son muy famosas pero no son del gusto de todos. Bueno, había quien no quería tanto a los Beatles, hasta les dispararon… Me parece que ellos sí conectaron con el mundo. Sus canciones lo mismo podían sonar en EU como en México, Australia, África, India y en tantos lugares que lograron esa conexión universal.

Le heredo y le aprendo a cada uno lo que puedo: a McCarteney le aprendo toda esa estética y su racktime; a Harrison, ese amor por ese misticismo;
a Ringo Star, su buena onda; a Lennon, su visión, su conocimiento de todo su entorno para transformarlo.

Fernando y la política

Siento que la patria está desanimada, como que todo México está en una situación política en la que no le haya un porvenir venturoso, pero ese también es resultado de nuestra forma de democracia(…) ¿Por qué no vota la gente?, porque no tiene ningún interés en quienes se están proponiendo como candidatos. Hay un desanimo que siempre se puede cambiar, hay que buscar el modo de cambiar (…) Yo nada más puedo hacer canciones, no tengo nada que ver con la política pero eso es lo que veo regularmente, no hay mucho ánimo.

Bebida favorita: Ron Appleton State

El último concierto al que fue: Roger Waters en el Palacio de los Deportes