Entre patadas y vómitos

Arreolando

aPuede ser la proximidad del mundial, o el puro asco. No lo sé, pero: ¡tengo unas ganas de tirar patadas! Canija sensación que me visita cada cuatro años desde que aprendiera el arte de la pelota en las calles empedradas de Zapotlán, Jalisco (sí, soy chiva); ansiedad que me domina cuando la cartelera de conciertos se pudre como este mayo recordándome lo peorcito de México. Y es que, malinchismos aparte, da escalofríos ver que la payasada de Moderatto (cuídense los de Cuernavaca pues ai les van) sigue sonando y más todavía que regresen los de Magneto (…). El paréntesis significa que fui al baño a vomitar (…). Otra vez. Lo siento.

Yuridia, Jenny Rivera, Luis Fonsi, Pati Manterola, María José con Edith Márquez y los de la Academia (…) completan este mes un coptelito de horror coronado por el primer Vive Grupero, festival de bota y sombrero que viene a emparentarse con el Vive Latino. Cosa importante: no tengo nada contra la balada romántica, la cumbia de dos acordes, la norteña arrabalera o el taconazo duranguense (¡si hasta toqué “La puerta negra” con Los Tigres del Norte!). Pero ante el debilitamiento de otras culturas musicales de calidad en esta celebrante República, la salud de lo viejito-chafa me asusta. Por lo mismo: va una patada en zona blanda a quien invitó a Gloria Trevi a Bellas Artes para inaugurar la exposición de René Magritte, imitando mal lo hecho en Nueva York por Lady Gaga. ¿Kitsch igual a surrealismo? Un segundo: (…). Ya.

También en estos días, Eros Ramazzotti, Miguel Bosé, Roberto Carlos y Sting, vuelven como tantos viejos lobos de mar que pasando los cincuenta (edad mínima para ser viejo lobo de mar según las sirenas), se niegan a cambiar en pos de una comodidad en declive. ¡Se me revuelve el estómago! (…). Salivando tal asunto y con otras canchas en la mente, despejo el balón para que llegue un nuevo jugador a esta columna. Gracias sinceras a quienes hacen e hicieron Chilango y, claro, a los que leen desde tribuna. Para ustedes va la camiseta sudada, aunque se (…).

ALONSO  tiró patadas en Chilango por siete años. Hoy, a los 35, se dedicará a sus discos y conciertos (y a traer muñequitos del Japón).